Se encontraron 14 coincidencias

por Starkvind
23 Sep 2019, 16:30
Foro: Capítulos finalizados
Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

La ausencia del líder de los Orovecchio, Fabrizio, ha resentido los cimientos de Piedrahundida con la presencia de inquisidores, asesinatos y falsas profetas de Ylathia. Un montaje musical con la versión de «The Sound of Silence» por Disturbed suena a medida que se muestran diversas escenas de los protagonistas de Susurros de Isophius.
Off Topic
Me encantaría poner un enlace, pero parece que el foro se niega a transformar URLs de YouTube. No sé si es que han actualizado su API o qué, pero tendréis que buscarla vosotros. El ID del vídeo es «watch?v=u9Dg-g7t2l4».
En el centro de entrenamiento, Enyra se encuentra peleando con sus hombres más furiosa de lo habitual. Uno de los impactos hace que el soldado con el que luchaba se caiga de culo y, dándose cuenta a tiempo, su mirada se queda fija en el vacío. Alessia pone su mano sobre el antebrazo musculoso de Enyra y comparten una mirada cómplice, aunque melancólica, hacia la fortaleza, en concreto hacia la habitación de Gerad.

La habitación de Gerad está hecha un asco. Estanterías repletas de libros esparcidos por el suelo, botellas rotas, las sábanas hechas un trapo en una banqueta. Es de noche y un alcoholizado Gerad entra con otra persona. Parece que intercambian besos o golpes, no queda claro con la escasa iluminación que hay. Por la ventana, en el patio de la fortaleza, se ve algo.

Alim, encapuchado y maquillado como si fuese un campesino más, se encuentra en una de las esquinas poco iluminadas del patio entregando unas monedas a dos tipos embozados en telas oscuras. Cuando se giran después de recibir su pago, se puede ver que fueron los que asistieron en la tortura del inquisidor.

Estos individuos abandonan la zona dónde se encuentra la Fortaleza siguiendo el camino principal y pasan delante de la capilla improvisada que Richerento ha montado para adorar a Ylathia. El templo principal se encuentra clausurado después de lo sucedido con la inquisición y en esta nueva ubicación levantada por el monaguillo se encuentra Abelio, de rodillas y rezando a su deidad para poner en orden sus pensamientos y su fe. Las heridas de la tortura aún supuran, pero al sacerdote no parece importarle. La poción de curación que le ha cedido Leezar está agotada, encima de uno de los bancos. En el reflejo de dicho frasco aparece el rostro del enano.

El laboratorio de Leezar, ubicado en la parte trasera de la biblioteca, ahora está ocupado por el cadáver de la Piadosa. El mago se encuentra examinando el cuerpo, diseccionando los entresijos cárnicos mientras alucina con la presencia de Mogg-Shattoth a su alrededor. Cuando hace una incisión en la carne quemada, observa durante un instante el ojo demoníaco del abyecto ser, pero en seguida recupera la consciencia. Se acerca al cuerpo para examinarlo con mayor comodidad y la sombra que reflejan las velas sobre la pared sugiere que está ocurriendo otra cosa.

Pero en seguida esas sombras se mueven y podemos ver a Drake con Bianca Leone revolcándose en la cama. Tras un coito agotador, Drake se asoma al patio del lugar apartado donde se encuentra ahora. Acaricia la cicatriz de su ojo mientras observa, con melancolía, su espada. Kaeduin se asoma por el oeste, dando lugar a un nuevo día e iluminando Piedrahundida con sus rayos de luz celestial.

El capítulo finaliza tras un travelling con fade-out de la Fortaleza. Todos recibís 6 Puntos de Desarrollo.
por Starkvind
04 Sep 2019, 22:54
Foro: Capítulos finalizados
Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Con estas publicaciones queda descrito el orden de los sucesos. Ahora tenéis que interpretar entre vosotros.
  1. Qué es lo que habláis en el Consejo improvisado sobre la muerte del inquisidor.
  2. Qué hacéis con los cuerpos.
  3. Como investigáis, qué información van a tener los plebeyos.
  4. Pensad qué papel tienen Bianca Leone y Uragana Buelhorn en todo esto. ¿Están presentes? ¿Encerradas?
  5. Qué vais a hacer con Abelio y su colega Zur-Borath.
  6. Comentad si aceptáis los términos que os ha propuesto el Tribunal de Beslitz o no.
Responded a estos puntos y daremos el mes por acabado. Que ya han sucedido muchas cosas emocionantes este mes.
por Starkvind
04 Sep 2019, 22:50
Foro: Capítulos finalizados
Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Masacre en el Templo de Ylathia

Por la noche, el séquito de bribones, asesinos y buscavidas de Alim se reúne para conspirar contra la inquisición malasthina. El ujibo hijastro de Fabrizio preside un aquelarre que está a punto de regar Piedrahundida con la sangre de los religiosos.

Información sobre la inquisición

Esta organización religiosa y extremista comenzó adorando a Xelastris, el Hijo de Kaeduin y Dragón de los Días, pero se hizo latente en seguida que la bondad que intentaba profesar el Espíritu deífico no era lo adecuado para extender la civilización y el orden. No tardaron en encontrar lo que necesitaban, puesto que siempre estuvo así. La Precursora fue una mártir que alcanzó la deificación por emerger de un lago de plata, pero pronto se convirtió en la excusa perfecta para pacificar a los que no entraban dentro del círculo de rectitud que quería la inquisición.


Pero antes de que puedan hacer nada, cuando el sol se está ocultando entre las montañas, Bruto se encuentra con un desharrapado séquito de vagabundos, pordioseros y mozos de cuadra intentando sacar a Abelio por las alcantarillas de Piedrahundida. Se había acercado allí de casualidad, en busca de un lugar tranquilo dónde yacer con su amada Diana, una joven rechoncha y de pelo cenizo que no encontraba pretendiende. Y qué mejor que uno de los pajes del futuro señor de Piedrahundida. Lamentablemente, cuando vio salir de las cloacas a un grupo de individuos sospechosos, ayudando a un tullido a caminar, dio la voz de alarma.

El intento de fuga de Abelio ha sido frustrado en seguida: Enyra y Alim indicaron que iban a vigilar de cerca los movimientos del sacerdote, y esto ha sido un plan mal ejecutado, a toda prisa y con ninguna posibilidad de éxito. Evidentemente los cuatro miserables que se han atrevido a colarse en las mazmorras de Piedrahundida han sido ejecutados al instante por la guardia inquisitorial de Borney. Abelio no para de gritar que él no quería escapar, que había sido obligado a marcharse.

Y evidentemente es cierto. Bruto da la confirmación de que el primo de los Orovecchio no paraba de quejarse de que no podía más y de que Ylathia debía ser adorada de nuevo. Esto le permite salvarse. Al otro tipo, el que dice llamarse Zur-Borath y ser obispo de Ylathia en Nerettea, está a punto de ser ajusticiado. La Diosa de la Moneda no es nada querida en la república del desierto, pero su presencia en un foco de fe ylathiana tiene sentido. Ha huído de las tierras paganas en busca de un lugar más sagrado. Sus palabras convencen al inquisidor, que le otorga las mismas bendiciones que a Abelio en una ceremonia algo más acelerada y sin tanta parafernalia.

Información sobre Nerettea

El país más hedonista de toda Esseria. Que allí no se nombre a la Diosa de la Moneda, pues recibirá escupitajos y desprecio por parte de sus amables habitantes.

En Nerettea se adora al Cariño tras la Luna, a La Que Guía el Camino, a la Ejecutora del Pozo del Caos...


La vigilancia a Abelio se triplica (ahora justificando la facilidad con la que Alim va a hacer lo que va a hacer) y lo que ha de ocurrir ocurre. Alim ha presenciado dos torturas en menos de venticuatro horas. Estaba planeando vengarse por hacer lo que ha hecho a Abelio, pero necesitaba encontrar el momento justo y prepararlo todo. El pantano nunca olvida.
por Starkvind
04 Sep 2019, 22:27
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mañana siguiente a la purga de Abelio

La noche ocurre tranquila, sin los sucesos desagradables que ha descrito Alim, puesto que tales sucesos ocurrirán a la noche siguiente. Bien pronto por la mañana unos peregrinos, casi los mismos que rendían culto a la Piadosa y que han sido lo suficientemente atrevidos —o idiotas— solicitan ver a Abelio, que está recuperándose de la tortura en las mazmorras. Como es de suponer, no se les deja pasar y deciden acampar en el exterior de la fortaleza a montar quilombo. En seguida son pacificados por la eficiente guardia de Enyra, mientras el inquisidor Rewill Borney observa con disfrute desde una de las balconadas.

A media mañana, justo después del tentempié, el inquisidor Borney se reúne con Gerad y Draconio Orovecchio, en la sala principal para discutir las condiciones del duelo a muerte solicitado por la Casa Orovecchio contra la Casa Buelhorn. La carta de recomendación de Elthon Travole y los buenos resultados que ha tenido la familia durante la III Guerra Esserina han favorecido que las Cámaras de Varlyna y el Tribunal de Beslitz aprueben un combate ritual. Mientras mastica un trozo de pollo reseco de la noche anterior, pasando los huesecillos del animal repetidas veces entre los dientes, el inquisidor Borney os cuenta las condiciones.

— Es muy sencillo de entender. — señala un mapa grabado en cuero del territorio malasthino, en el que aparecen las siete regiones del Imperio. — El Emperador ha sufrido demasiadas pérdidas durante la guerra, y una disputa sin importancia entre vosotros, los provincianos, no puede costarnos buenos soldados. — termina de mordisquear la carne y arroja al suelo el hueso. Pega un buen sorbo a la jarra de cerveza enana que ha solicitado expresamente sacar de las bodegas. — Así que si queréis mataros entre vosotros, al Tribunal le parece perfecto. Quien gane entregará todo un mes de suministros al vencedor (en términos de juego, +1 Riqueza y Fama) y se ganará, por ley, la lealtad de la Casa Leone. — un sonoro eructo interrumpe su monólogo. Los hermanos Orovecchio no dan crédito a lo que están viendo. — Como habéis sido leales al Imperio y no habéis pasado a cuchillo a ningún malasthino sin razón, no tendréis que pagar el tributo a las Cámaras de Varlyna. Sin embargo, los Buelhorn sí que tendrán que pagar; si aceptan las condiciones.

Se hace un silencio. Entiendo que tanto Drake como Gerad se preguntan qué pasa si una Casa noble no acepta las condiciones de un duelo sancionado por el Imperio. Borney respira con dificultad y tose. Podéis ver como suelta un gargajo negro como la pez, que limpia en seguida en un pañuelo amarillento.

— ¡Gerad Orovecchio! Con tu firma y el sello de la Casa, daré por hecho que aceptáis las condiciones: duelo mortal en territorio neutral. Los Forneustone cederán su anfiteatro para el enfrentamiento. Lord Draconio Orovecchio contra el Barón Josah Buelhorn, en combate marcial a muerte. Enviaré a uno de mis aprendices, Petyr, para que salga antes de mediodía rumbo a Beslitz.

El inquisidor se queda esperando vuestra respuesta.
por Starkvind
02 Sep 2019, 20:01
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Drake escribió:
30 Ago 2019, 22:34
Con la Inquisición nos hemos topado.
Permanezco junto a Gerad cuando se reúne con Rewill Borney y sus hombres. La conversación es larga y tensa, todo esto mientras ocurren los altercados en la iglesia de Yhaltia. Después de la explosión, acompaño a Rewill Borney y a sus hombres hacia la iglesia en busca del Obispo que tanto solicitan ver. Al llegar al patio de armas vemos a unos hombres trasladar a Abelio inconsciente hacia las mazmorras. Acompaño al inquisidor Rewill y sus hombres y les dejo hablar con Abelio, si Rewill lo permite permaneceré presente durante el interrogatiro.
Abelio Floricarpio escribió:
02 Sep 2019, 00:02
"Aquí tiene al... obispo si es que sigue ostentando algún puesto por el momento, antes de su juicio"

Interrumpo "¿como? Drake ¿sois vos? Alim, dímelo... "
Alim calla o se ha ido.

La voz desconocida habla firme, imperativa, hostil:

"Monseñor Abelio Floricarpio. Soy inquisidor de la cuarta legión Santa de Malashtar. Responda mis preguntas:

[...]
Después del consejo en el que Gerad amenaza con quemar la Biblioteca y Leezar amenaza con marcharse de Piedrahundida, toca el momento de justicia inquisidora para Abelio Floricarpio. El inquisidor Rewill Borney ha estado dándose un festín en las cocinas de la Fortaleza, saboreando cada pieza de anfíptera frita, tortilla de huevos revueltos y vino nidamorense que ha podido. Tras una merienda algo copiosa mientras vosotros os gritábais y amenazábais, uno de los guardias de Varlyna se acerca a Gerad y solicita la presencia de Abelio Floricarpio, la generala Petreius y el resto de miembros del Consejo en un patio interior de la fortaleza.

El inquisidor solicita una cuna de Judas —bueno, llamada de otro modo pero para que os hagáis una idea—, dos cadenas que se acoplen a las columnas del patio y un brasero. Los guardias arrastran a Abelio de las profundidades de las mazmorras y le veis llegar completamente demacrado: los ojos en carne viva, escuálido —parece que todo el tiempo que ha estado bajo el influjo de La Piadosa no ha comido ni bebido— y balbuceando salmos memorizados en sus misas con la esperanza de aferrarse al último reducto puro de su alma. Su boca está manchada de restos de semillas y un líquido negro gotea desde la comisura de sus labios. Borney no tiene un ápice de compasión: en cuanto sus dos hombres arrojan al sacerdote a sus pies, le agarra la mandíbula y le espeta con voz autoritaria.


— ¡Soy el inquisidor Rewill Borney, de la cuarta legión santa de Malashtar! ¡Contesta lo que se te va a preguntar, vil pecador! — de un gesto rápido, las cadenas rodean a Abeliio por debajo de sus sobacos y lo elevan en el aire, como un chorizo flácido y blanquecino. Los que estáis observando esto, si aún aguantáis, sufrís un escalofrío que os hiela desde el coxis hasta la nuca. — Se te colocará sobre el lecho de agonía de Brahemfor, que sufrío la tortura por los monstruos de Sylestria durante seis años, seis meses y seis semanas antes de desangrarse por completo, y escupirás la verdad o morirás ahogado en tu sangre.

El cuerpo de Abelio, medio inconsciente, es elevado por los guardias de Varlyna a varios metros sobre la Cuna de Brahemfor. A orden del inquisidor, dejan caer como un saco de patatas al pobre sacerdote, que es atravesado brutalmente por el pico afilado. Comienza a sangrar abundantemente por el área del ano, pero no emite ningún sonido, solo continúa con sus salmos.

— ¿Qué motivó tu cisma, hereje? ¿Cómo te has dejado llevar por un monstruo blasfemo? ¿No llevaste a cabo el exorcismo que se te fue enseñado en tus seminarios? ¡Idiota! ¡Estulto!

Las respuestas del pobre Abelio, como él ha descrito en sus publicaciones, son las mismas que ya ha indicado. La tortura es repugnante, todos aquellos que tengáis Frialdad 0 o menos debéis apartaros del patio para vomitar a gusto. Incluso los que habéis presenciado la masacre de La Piadosa sentís mal cuerpo. En vuestras cabezas resonarán, durante un tiempo, los quejidos casi imperceptibles de Abelio, completamente destrozado.

Finalmente, cuando el inquisidor ha obtenido lo que quiere, deja que sus esbirros suelten a Abelio de la Cuna de Brahemfor. El sacerdote está temblando de dolor, varios regueros de sangre manan de su zona perineal y casi no puede sostenerse en pie. Uno de vosotros corre a atenderle y lo que estáis viendo ahora dista mucho del zelote determinado que era por la mañana. Todos los presentes tenéis que decidir lo siguiente:
  • Si de verdad os importa Abelio algo, ya sea como familiar o como persona, tenéis que modificar negativamente vuestro Ánimo.
  • Si no os importa, haced una prueba de Gallardía. Si no la superáis, aunque sea con un éxito parcial, perdéis automáticamente 1 punto de Ánimo.
  • A todo esto, Abelio pierde 1 punto de Salud automáticamente.
Sin embargo, antes de que os lo llevéis, el inquisidor Borney os exige parar. Uno de los guardias ha regresado de comprobar el estado del Templo de Ylathia y traslada —con bastantes y escabrosos detalles— la escena de las vestales descorazonadas. Podéis notar que la furia hierve por el interior de la cara del inquisidor, que agarra al pobre Abelio y lo sienta de rodillas. Dos de sus guardias lo agarran de los brazos y lo colocan en una posición de crucifixión sentado.


— Por Nuestra Señora Ylathia, Diosa de la Moneda, Lanza de la Justicia, aquella que surgió del lago de plata y la que trajo la civilización a nuestro barbárico mundo, te condeno a llevar su nombre en tu espalda. — agarra los hierros de marcar, uno con la letra «YL» y otro con la letra «TH», y los mete en las brasas. En seguida se vuelven de color rojo ardiente, y los clava, a la vez, en los omóplatos del pobre Abelio. Esta vez sí que chilla como un cerdo en plena matanza y sus gritos de agonía arrancan una sonrisa al inquisidor, que incluso hace más fuerza a medida que el volumen aumenta. — Ahora llevarás a la Precursora a tus espaldas por siempre, Abelio Floricarpio. — el presbítero no aguanta más el dolor y cae derrotado. Su sotana ha sido desgarrada para que puedan marcarlo, sus glúteos y piernas están llenos de sangre y su rostro ha adquirido un color blanquecino. Las venas de su cara se marcan como ríos púrpura pulsantes, mientras sus ojos miran al infinito. Rowill Borney vuelve a meter los hierros en el brasero y sonríe, mostrando una dentadura verdosa, casi picada por diversas enfermedades dentales. — Ahora os lo podéis llevar. Sus palabras han sido sinceras, solo ha sido un estúpido que se ha dejado llevar por aires de grandeza. Ha estado molestando a las grandes catedrales de Malasthar en busca de ser algo más de lo que es: un simple obispo de provincia. — justo después de decir esto, suelta un sonoro eructo y escupe un trozo de comida a medio digerir. — Las donaciones del último superviviente de los Pamphilos le van a permitir vivir; en cuanto se recupere espero que vuelva a cumplir con su función como enviado de Ylathia. Incluso quizás se le permita guiar a una expedición a aquellos lugares que dice que hay reliquias. Pero por lo pronto, tendrá que recuperarse de la purga espiritual a la que ha sido sometido. — se agacha y agarra a Abelio del poco pelo que tiene tras la cabeza. — Ahora descansa, hermano.

Sin más que añadir, se retira a los aposentos que le habéis ofrecido y sus guardias se encargan de recoger los instrumentos de tortura del patio, si bien no limpian los fluídos que han salido de Abelio.
por Starkvind
30 Ago 2019, 21:53
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Gerad escribió:
30 Ago 2019, 21:30
Acciones del mes de momento
1 - Crear cantera
2 - Entrenar a Enyra
3 - Expandir rumores (acción de burdel) ensalzando a ña general y adornando lo ocurrido
4 - Festividad para subir la moral.
La festividad requiere que la Organización tenga Riqueza. Vosotros, lamentándolo mucho, no la tenéis. Habrá que solucionar eso.
por Starkvind
30 Ago 2019, 21:50
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Modificaciones de Recursos

Por cierto, no hemos aplicado las normas sobre modificaciones de Atributos de la Organización, así que toca llevarlo a posteriori. Empezamos.

Todos los jugadores

Debéis modificar negativamente vuestra Solvencia. Si no tenéis Solvencia, perdéis inmediatamente 1 punto de Reputación o Influencia (a elegir). Después de esta modificación, pasamos a las personales

Abelio Floricarpio

Debes modificar negativamente tu Reputación y tu Influencia. El influjo blasfemo de La Piadosa te ha salido bastante caro. No puedes usar tus Bendiciones ni narrar algún poder sobrenatural hasta redimirte.

Alim de Mostáganem

Las acciones de Abelio y la ausencia de Fabrizio han provocado la anulación de bastantes acuerdos y tratos que tenías con los delincuentes de Piedrahundida. Debes modificar negativamente tu Influencia.

Enyra Petreius

Tus acciones con la Rebelión de los Falsos Flagelantes han recorrido de boca en boca las calles de la ciudad. Aunque hay unos pocos que no aceptan tu posición, eres querida por el pueblo. Debes modificar positivamente tu Reputación.

Gerad Orovecchio

Debes modificar negativamente tu Reputación. Lo que ha visto el inquisidor Borney al llegar a Piedrahundida no dice cosas demasiado buenas de vuestra gestión.

Leezar Lockbruck

Vuelves a sufrir Reputación negativa, pero no tienes. No puedes volver a crear PNJ que te ayuden en la trama. Ya se te han dado varios avisos al respecto: no puedes tener sirvientes ni PNJ que hagan las cosas que tu PJ no haría. Además, no puedes obtener Reputación hasta redimir tu personaje mediante la ficción, y tampoco puedes modificar positivamente tu Influencia.
por Starkvind
30 Ago 2019, 21:11
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Cronología de los eventos

Como hay alguna duda sobre en qué orden han pasado las cosas, voy a poner MI OPINIÓN como director de juego sobre lo que ha pasado. Es posible que no encaje con lo que habéis imaginado, pero en la ficción ha sucedido en este orden.
por Starkvind
30 Ago 2019, 20:52
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Drake escribió:
29 Ago 2019, 17:46
Los invitados de una boda.
Atiendo personalmente a Bianca Leone y su gente, lo que les ha sucedido no tiene perdón y sera castigado con severidad, los perros Buelhorn carecen de honor, atacar a sus propios vasallos de esta forma. Me repugna. Sera un placer arrancarle la vida a Josah Buelhorn.

Mi trato con Bianca Leone es de sumo respeto y más con la terrible situación que ha tenido que vivir. Intento acomodar a la mayoría de los supervivientes como mejor puedo, encargándome en especial de que las mujeres y los niños sean acogidos temporalmente por las familias de Piedrahundida. Los hombres y soldados tendrán que conformarse con tiendas de campaña provisionales.

Bianca Leone no puede evitar sentirse culpable. El amargor de la viudedad y la soledad la llevo a cometer un terrible error. Se confeso entre lagrimas tras dar un paseo con ella por piedra hundida. No pude evitar sentir pena. Una mujer que se marchitaba en la soledad, que sentía el anhelo del calor, hecho mano de una pequeña trampa para obtener lo que quería. Y ese deseo la ha llevado a perder todo cuanto tenia. La intente consolar en un abrazo mientras sus lagrimas mojaban mi hombro.
En uno de esos paseos —que han sido varios—, mientras caminabas de la mano de Bianca (ella ha intentado ir, al menos, agarrada a ti), has observado algo que te ha perturbado. Pamela, la viuda de Nathan, ha pasado a formar parte del coro de la Iglesia de Ylathia. No recuerdas que fuese demasiado religiosa, pero parece que ha hallado algo de paz sirviendo a la Precursora. Todo estaría bien si no fuese porque ahora se ve con Boron, el corpulento y deslenguado mesonero de la fonda La Lodosa Feliz, y se nota en las marcas que tiene en los brazos o en el cuello.

Información sobre Boron

Boron siempre quiso yacer con Pamela, se conocían desde muy jóvenes, y ha estado intentando conquistarla desde que Nathan marchó a la guerra. Las habladurías cuentan que dejó entrar en su cama al grueso mesonero en más de una ocasión. No obstante, ahora es evidente que están juntos: una preciosa viuda, con hijos muy jóvenes y hambrientos es un pajarito perfecto para los encantos de un sucio, grasiento y alopécico hostelero.


Con todo el alboroto que se ha montado debido a la aparición de La Piadosa, Pamela ha dejado de asistir a las misas que imparte Abelio. Eso ha propiciado que pase más tiempo con Boron. Y lo que pueda pasar a partir de ahí. Estás seguro de que se hubiese acercado a ti a pedirte ayuda, pero al verte con Lady Leone del brazo ni siquiera se lo ha pensado. Simplemente te ha saludado amistosamente, como hacía siempre, y ha seguido con sus tareas.
por Starkvind
30 Ago 2019, 20:25
Foro: Capítulos finalizados
Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Pastos de Rasmalk

Abelio se despierta en una llanura completamente roja, cubierta en su totalidad por musgo rojo. Su cuerpo está atrapado aún por el árbol que surgió en el Templo de Ylathia, pero a medida que se va desesperezando la madera se va deshojando hasta que puede moverse libremente. Nota que sus extremidades están más ágiles, que los achaques de una vida sedentaria y dedicada al clero ya no existen. Es libre, se siente libre. ¿Quizás ha trascendido su forma mortal e Ylathia le ha recompensado con un hueco en su tierra prometida?

Nada parecido, pues en cuanto Abelio pega un par de carreras por esa explanada, no tarda en darse cuenta de algo horroroso. Lo que parece hierba carmesí son en realidad terminaciones nerviosas, vivas, pero arraigadas en la tierra, que acarician sus tobillos con un tacto repugnante y desagradable. Los árboles son enormes troncos de carne pulsante, repleta de lo que parecen venas y acaban en orificios centrales de los que surge un líquido pastoso y blanquecino. El cielo anaranjado no muestra ningún cuerpo celeste, ni siquiera nubes. Abelio nota que el ambiente está viciado, es casi imposible respirar, y mientras intenta no ahogarse el musgo rojo empieza a reptar por su cuerpo desnudo. ¿En qué momento se había desnudado? Entonces lo ve. A él.


— Mírate, miserable. Reptando por los pastos de Rasmalk con el alma completamente corrompida por la maldad. — la figura desnuda, llena de cicatrices y pústulas repugnantes de Mogg'Shattoth se pone a la altura de Abelio. Su cuerpo escuálido contrasta con su enorme cabeza y la obscena longitud —y grosor— de su espinoso miembro viril. El demonio se pone de cuclillas para hablarle directamente a la cara. — Tu fe no era más que una patraña, infeliz. Has dado más de la mitad de tu vida a una mentira. ¿Cómo te encuentras ahora, Abelio Floricarpio? — del suelo surgen dos tentáculos alargados, con superficie rugosa, e igual de pulsantes que el resto de la vegetación blasfema que hay en este lugar. — Te lo han arrebatado todo: tu placer al consumir el polvo machacado de las semillas, arrancadas de los criaderos de los yaricah. — las pupilas de Abelio se dilatan hasta casi cubrir el iris. — ¿No lo sabías? Pobre idiota. Te han arrebatado tu fe en Ylathia, la Diosa de la Moneda, la Precursora. ¿Dónde está ahora tu poder, mugriento? — el diablo le pega un enorme bofetón a Abelio que le salta varios dientes y le desencaja la mandíbula. Lágrimas empiezan a llenar las cuencas de sus ojos, ahora sanados.

— Obsérvame. Observa este maldito y pestilente lugar. ¿Crees que quiero estar aquí? Te enfrentaste a mi en la Torre del mago. Fuíste un auténtico héroe para tus fieles. La Lanza de Ylathia, ¿eh? — Mogg'Shattoth agarra el cuello de Abelio y lo eleva varios metros en el aire. El sacerdote siente que el oxígeno le abandona. Sus pies cuelgan como si fuesen morcillas blanquecinas.

Detrás del demonio empiezan a surgir del suelo criaturas humanoides sin rasgos en el rostro. Seres hermafroditas, sin pechos ni órganos genitales, que se acercan poco a poco a contemplar el calvario de Abelio. Algunos son tan valientes como para acercarse y acariciar los muslos del sacerdote. Otros, más atrevidos, intentan tocar sus genitales, pero siempre se apartan a tiempo. Mogg'Shattoth exhala un aliento pestilente, mezcla de almizcle, requesón y líquido amniótico.

— Tu familia ha permanecido en esos pantanos gracias a mi ayuda. Exijo sacrificios cada generación: habéis incumplido mis peticiones durante dos generaciones. Gustaffon fue el primer candoroso que utilicé, pero no tuve éxito. La estúpida rediviva que entró en tus dominios fue mi segundo intento, pero su absoluta necedad le costó caro. Ahora quedas tú, vilipendado por tu familia, sentenciado a morir por tus primos y odiado por todos.

El cuerpo de Abelio no soporta más el dolor. La asfixia de Mogg'Shattoth provoca que todos los orificios del miserable Floricarpio comiencen a expulsar sus respectivos fluídos, sin ton ni son. Los seres informes se frotan y retuercen contra el suelo mancillado por esos nauseabundos fluídos.

— Sé mi heraldo, Abelio. Y te aseguro que no volverás a sufrir dolor. Yo te llevaré hasta la verdadera Ylathia, la que se encuentra enterrada bajo un desierto de cristal. Quiero mis sacrificios, Abelio. Y tú serás quien se lo haga saber a tu familia. — hace una pausa y te acerca su hedionda boca al oído. Tiene un escalofrío por todo el cuerpo y siente como tus miembros se mueven como mantequilla. — Y si te matan, serás uno más de mi cohorte... — señala a los condenados que están revolcándose por los charcos inmundos. Abelio siente como si esos «árboles» se moviesen a gran velocidad. Toda la escena parece irreal. Y cuando Mogg'Shattoth le libera de su presa, cae hacia el suelo como un saco de patatas.

Abelio se despierta de golpe en la oscuridad de las mazmorras. Se ha orinado y defecado encima, pero siente que ha recuperado algo de sí. ¿O no?
por Starkvind
30 Ago 2019, 19:41
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

La captura del Obispo

Todo ha sucedido como ha sido descrito por Abelio y Enyra. Sí, todo. Abelio es consciente y ha sentido como el musgo rojo recorría el suelo del Templo, atrapándole en una especie de vid corrupta carmesí. Por otra parte, Enyra ha dejado inconsciente a un febril Abelio, embriagado de los efectos de las semillas lodosas. Su cuerpo se retuerce, ya inconsciente, encima de la camilla que le traslada hasta las mazmorras de la fortaleza. Pero Abelio sigue consciente en el interior de su mundo desquiciado, reptante y flagelante. Él se encuentra en el centro del Templo de Ylathia, transformado en el tronco de un árbol rojizo que se ha formado a partir del musgo rojo. Su rostro surge entre los pliegues y oquedades de la madera, mientras susurra para sí mismo «La sangre de la diosa». Alim y Enyra han sido devorados por los zarcillos y raíces que brotan entre los adoquines. Toda Piedrahundida ha sucumbido a la presencia divina de La Piadosa. O eso es lo que él cree en esa representación onírica de la realidad. ¿O son los demás los que viven una fantasmagoria?

Las tropas de Enyra Petreius no tardan en reducir a los escasos flagelantes que había logrado convencer Abelio con su retórica. Para Abelio era un auténtico ejército, lleno de fieles guerreros que se amputarían las manos para hacer feliz a su Señora. Pero la realidad era muy distinta: los vagabundos, víctimas de la guerra, borrachos y oportunistas varios vieron un auténtico filón el presentarse para servir a una orden religiosa. La oportunidad de comer, aunque fuesen gachas aguadas. En unas horas los peregrinos y fanáticos religiosos se han disuelto. No obstante, la tranquilidad en Piedrahundida está bastante lejos de llegar a sus calles.

En locales de baja estofa, a la luz de las velas, se escuchan murmullos sobre como Abelio el Fiel, el HIjo de Primos, fue asesinado por la despreciable y maloliente Enyra. Muy pocos piensan que la Generala de los Orovecchio no se merece ese puesto, y que debería estar ostentado por un hombre. Unos pocos desean seguir sirviendo a La Piadosa. ¿Qué habrá pasado con ella, ahora que ya no está?

El escuadrón de Enyra entra en la fortaleza arrastrando al convaleciente Abelio. Desde el impacto, ha estado retorciéndose y vomitando un líquido negruzco, pastoso y acompañado de abundante saliva. Los soldados no tardan en arrojar el cuerpo tembloroso de El Espíritu de los Orovecchio en una sucia celda. Tambaleante, intenta incorporarse y tumbars en el camastro. Está enormemente cansado y poco puede ver a través de sus ojos heridos e infectados. Pero la vuelve a escuchar, la voz de la diosa. De sus manos empiezan a surgir monedas y Abelio es consciente de lo que está pasando: La Piadosa no era quien realizaba esos milagros, era él. Rayos de luz surgen de sus cuencas oculares al mismo tiempo que pierde por completo la vista. Y la conciencia.

El inquisidor observa la escena con el ceño fruncido. Gerad ha hecho todo lo posible para evitar una purga imperial, pero ahora que está Abelio neutralizado, quizá haya una oportunidad. Y todavía queda la boda con los Leone y el duelo con los Buelhorn. Pero ahora toca describir qué es lo que ha ocurrido al inquisidor y juzgar a quienes sean responsables de semejante herejía.
por Starkvind
30 Ago 2019, 19:17
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Conversación con el Inquisidor
Gerad escribió:
29 Ago 2019, 17:06
Como Manto es mi deber recibir al inquisidor, así que le recibo con mis ayudantes.

- Mi señor Borney, llevamos meses dedicados a la guerra, perdiendo hombres y recursos, en nombre del gran Imperio de Malasthar. Y los traicioneros Buelhorn no nos han dejado mas opción que un duelo o acabar con los ya mermados ejercitos que disponemos para el Imperio. Una persona de su posición entenderá que ha sido la mejor opción.

Tomo aire

- Y respecto a las burdas representaciones de Ylathia, llegais en buen momento. Sospechamos que una entidad sobrenatural ha engañado al Obispo Floricarpio, y nuestra General está tomando cartas en el asunto.

Intento mostrarme seguro a la vez que intento convencerle de nuestro punto de vista. (Engatusar de buenas es lo mío)
El inquisidor tuerce su rostro hacia una mueca de asco impresionante. No se corta en escupir sobre la elegante alfombra que cubre el salón principal con un gargajo verdoso, aderezado con trozos negros, quizás provenientes de una incipiente caries. Una vida de masticar tabaco y tortura a herejes provoca daños en la dentadura, sin duda.

— Escucha, Orovecchio. Esto que está pasando en tus tierras está a punto de convertirse en campos ardientes de heréticos. — te golpea con el dedo en el pecho, echándote para atrás. — Disuelve a esa multitud que está reunida alrededor del Templo y conciértame una audiencia con el Obispo inmediatamente. ¡Esto es herejía, Orovecchio! ¡HEREJÍA! — en su último chillido salen despedidas gotas de saliva grisácea. Una de ellas impacta contra el moflete derecho de Gerad.

Pero... antes de que pueda hacer algo el menor de los Orovecchio, una enorme explosión resuena más allá de los muros de la fortaleza principal. Una humareda surge del Templo de Ylathia y los ojos del inquisidor Borney están a punto de salirse de las cuencas.

— ¡ESPERO QUE TENGÁIS UNA BUENA EXPLICACIÓN PARA TODO ESTO, OROVECCHIO! ¡O LA INQUISICIÓN CAERÁ SOBRE VOSOTROS COMO HALCONES HAMBRIENTOS!
por Starkvind
29 Ago 2019, 14:03
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Cuando Abelio regresa al interior del Templo de Ylathia, La Piadosa se encuentra expectante. El griterío del exterior es enormemente ruidoso, y al escuchar como esos plebeyos ignorantes se mutilan por arrebatar una de las monedas que han brotado de aquel miserable se regodea. Saborea la agonía de los mortales y como se arrojan a un abismo espinoso con tal de escuchar un susurro de su señora a través del bosque.


— Eres una buena marioneta, Abelio. No eres más que un porquerizo de Ylathia, un bufón emasculado que ladra aquí y allá lo que yo le diga. — La Piadosa se jacta de sus diabólicos actos. Sus vestales, pobres campesinas que no han superado la pubertad, la observan en el improvisado trono de madera que ha obligado construir en el centro de la iglesia. — Pero esto me aburre. Llega el momento de MI cosecha y no quiero que estos simplones me molesten... ¡Abelio Floricarpio! Reúne a todos nuestros soldados de la fe y asegúrate que no dejan títere con cabeza en la Fortaleza. ¡Las calles del pueblo deben estar limpias de avariciosos! Y no hay más avaro que el que se esconde entre muros de piedra... ¡y rodeado de magia!

Para ir adelantando la ficción, después del Consejo en el que os habéis reunido SIN Abelio, recibís el anuncio de que un importante inquisidor ha llegado desde las Cámaras de Varlyna.

Información sobre Malasthar

Cuando era aún un reino, Varlyna era la capital de Malasthar. Una ciudad geométrica ubicada en las llanuras de la región de El Dominio en la que, siglos atrás, se libró la gran batalla contra Artrexa. El Imperio de Artrexa, una potencia rival, había sido acorralado por Malasthar hasta el último momento en el que el emperador decidió atacar la capital del reino. La devastación asoló Varlyna y solo quedaron en pie unos edificios de piedra negra, que estaban ahí mucho antes de la fundación de la ciudad. Los malasthinos decidieron trasladar su centro de poder a la recién establecida Beslitz, en la costa, y dejar atrás Varlyna, que se transformó con el paso del tiempo en una ciudad prisión y cuna del poder principal de Ylathia.


Acompañado por su cohorte de templarios, el inquisidor Rewill Borney se presenta en el salón principal de Piedrahundida, alarmado por la petición de duelo de los Orovecchio y la reciente peregrinación hacia el templo en busca de la Piadosa. Vamos a suponer que se encuentra con alguno de los personajes jugadores para hablar sobre lo que ocurre.


— Acabo de ver a un grupo de campesinos intentar matarse entre sí por estas burdas representaciones de Ylathia. — muestra una moneda ensangrentada que, al tacto, parece de latón. — ¿Cómo osáis pedir un duelo sanciado por el Tribunal de Beslitz y permitís esta herejía en vuestras calles? ¡Exijo ahora mismo una explicación!

Por cierto, toda esta situación con los refugiados, los nuevos Zelotes de Ylathia, la presencia de la inquisición en la ciudad, ha minado mucho la moral del pueblo. Los Marjales de Omudax pierden 1 punto de Moral, les queda 3.
por Starkvind
26 Ago 2019, 22:55
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Tema: [1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»
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[1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»

Fortaleza de Piedrahundida


Primera jornada de Narjo (4), Crecio.

La época calurosa de Ylat ya ha llegado y el buen tiempo se empieza a sentir entre las abarrotadas calles de Piedrahundida. La presencia de nuevos habitantes, atraídos por la jugosa oferta de trabajo de Gerad Orovecchio, ha hecho bullir el comercio y el turismo. Los rumores de que hay una santa, una de las Ventiún doncellas de Ylathia, morando por el Templo de Piedrahundida, ha provocado la visita de un par de caravanas religiosas.

Auxilio para los Leone

Josah Buelhorn no ha tardado en asumir que los Leone iban a ser un problema para su conquista de los Pantanos Isophius, así que ha atacado con toda su furia, sin darles un momento de respiro. Los supervivientes han escapado de Nidamore, que según palabras de Bianca «ha quedado todo teñido de sangre».

Fabrizio aún no ha regresado de su retiro espiritual en el Santuario de los Pantanos. Los que lo conocéis sabéis que suele volver a mediados del mes de Imesto, un par de semanas antes de que acabe la estación del Crecio.

Vosotros iréis contando qué hacéis. En estas fechas os voy a dejar ser más flexibles: cread toda la ficción que necesitéis.

Preguntas
  • ¿Qué pasará con Santa Rufiana?
  • ¿Qué ha ocurrido con el cuerpo de Wilham?
  • ¿Qué tratamiento han dado los Buelhorn con los espías de los Orovecchio?

Acciones del anterior mes
  1. Mejorar las Granjas a Rango 2. Coste: 2 Madera, 2 Piedra.
  2. Llevar a cabo la reparación de la muralla sur. Coste: 1 Piedra.
  3. Drake deberá pasar por el Centro de entrenamiento y pagar 5 PD para aumentar su Rango a 2. Le llevará este mes. Las instalaciones quedarán ocupadas por los ejercicios de Drake.
  4. Reclutar población, tanto de los Marjales de Omudax y de los Humedales infectos. Sé que podemos esclavizar a los resquicios de la tribu de hombres lagarto o puedo traer unos cuantos rusalka para que nos ayuden. Esto nos modificará negativamente la Riqueza, que deberá tirar Gerad.
  5. Enviar una batida de espionaje a las Tierras del Viento, para ver qué traman los Buelhorn y comprobar si está en buen estado mi Paulina. No obstante, tendremos que estar atentos por si envían nuevas exigencias. De esto se encargará mi querido Alim.