REVELACIONES
*Tras la reunión con el consejo me dirijo hacia la torre donde se encuentra
Mario. Tras lo sucedido en
Villa Musgosa y la
Torre de Gustaffon, los acontecimientos de la muralla y la vuelta de
Lord Fabrizio, con la consiguiente reunión del Consejo, no he tenido tiempo para ir a visitar al pequeño huérfano. Cuando entro en la sala, me entristece ver cómo le han puesto una máscara para evitar cualquier atisbo de zombificación. Sin embargo, no puedo culpar a
Drake por ello, de quien me dijo el guardia de la puerta que fue su idea, pues el peligro de que no estuviese curado del todo era muy alto*
*Tras comprobar sus pupilas, pulso y respiración, proceso durante el que
Mario no dijo nada, procedo a quitarle la "máscara de seguridad". El muchacho se me queda mirando con ojos vidriosos*
- Al... al... ¿al fin acabaste con él? *dice con una voz más grave de la que tuvo antes del incidente*
- Sí
Mario,
Gustaffon y el demonio que moraban en él al fin han sido destruidos y devueltos al oscuro pozo de donde salieron... tus padres... *me sigue costando hablar de ello* tus padres al fin pueden descansar en paz...
*Una lágrima surca la mejilla del chaval, pero por lo demás, parece mantener una frialdad increíble en un niño de su edad*
- Te lo agradezco
Leezar... *me mira a los ojos* fuiste consecuente con el error que cometiste y liberaste el alma de mis padres *su voz no parece la de
Mario, demasiado maduro para ser él* pero el mal aun no ha sido borrado de los
Marjales de Omudax...
- Pero... pero quemamos la torre hasta sus cimientos... ahora solo quedan ruinas... *digo desconcertado*
- Sé que de verdad lo crees... Maestro... pero hay un nuevo monstruo al que deberás destruir para que la paz vuelva a estas tierras *señala un libro cerrado que hay sobre la cama de los que le deje para que tuviera algo con lo que entretenerse durante su cuarentena* el
Grimorio de Gustaffon...
- Pero... ¿Cómo sabes eso? *digo asustado mientras me levanto de la silla donde estaba sentado*
- Tu poción... el
elixir rojo... no tuvo el efecto deseado... al menos, no el que buscabas... no he vuelto para tener una vida plena, un futuro normal y corriente... el niño que conociste... murió en la torre... *mi incredulidad aumenta y aprieto los puños* no te lamentes
Leezar, sigo siendo
Mario, pero ya no soy el niño que conociste... sé que tus intenciones fueron buenas y que hiciste lo que pudiste una vez que todo comenzó a salir mal... pero he vuelto solo con un propósito... tomar venganza contra
Mogg'Shattoth...
- ¿Cómo sabes su verdadero nombre? *me aproximo un paso hacia él*
- Eso no importa
Leezar... una vez que toda herencia de ese demonio sea expulsada y erradicada de este plano de existencia, solo entonces, descansaré... *se levanta de la cama y mira por la ventana* lo peor lo has conseguido, pero ese ser era demasiado astuto... el fuego puede que ayudase a destruir la carcasa maligna en que se había convertido la torre, pero parte de la esencia demoníaca reside ahora en el
Grimorio de Gustaffon... que como ahora sabes, consiguió escapar... parte de la consciencia residual de
Mogg'Shattoth mora en él, pero no es él ¿comprendes? Ahora es una criatura por derecho propio, una criatura llena de mal y con un poder en su interior que podría resultar peligroso para la seguridad de ti y de tus amigos...
*Durante unos segundos recapacito en lo que me ha dicho
Mario*
- Las
Ruinas de los Hombres Lagarto... *digo al fin y el muchacho asiente*
-
Mogg'Shattoth gobernó sobre esas criaturas... no es de extrañar que parte de la consciencia del demonio que aún habita en este plano a través del grimorio, le conduzca hacia el principal asentamiento de esos seres reptilianos para volver a subyugarlos bajo su voluntad, aunque esa voluntad esté tan mermada y solo sea una sombra de lo que fue
Mogg'Shattoth, no deja de ser una amenaza si se le deja el tiempo suficiente de existencia...
- Entonces no hay tiempo que perder... hablaré con
Enyra y
Abelio, debemos acudir a las
Ruinas de los Hombres Lagarto para terminar de una vez por todas con ese ser inmundo y con la amenaza reptiliana...
*El muchacho que ya no parece tal cosa, asiente y vuelve la mirada hacia la ventana*
- Quedan diez días para que la cuarentena finalice... ya queda poco...
- Lo sé, no te preocupes
Leezar... tampoco hay mucho que pueda hacer ahora en el exterior... si no te importa, te pediría que al menos me trajeras más lectura... *señala el montón de unos veinte libros de buen grosor que le traje* esos ya podéis llevarlos...
*Le toco el hombro y se lo aprieto de modo cariñoso y comprensivo. Ordeno al guardia que lleve los libros a la
Biblioteca y que le entregaré otra tanda*
Alim de Mostaganem wrote: 16 Aug 2019, 09:38
Cuando llegan
Drake y
Lord Fabrizio, les explico lo sucedido, e incluso les repito todo lo que ha dicho Wilham antes de morir. Si viene alguien más del consejo, también se lo cuento todo. De la carta, de momento no digo nada. La llevaré a la próxima reunión del consejo, que aconsejo a mi padre convocar en cuanto
Abelio recupere la consciencia. Hago llamar a
Leezar (si es que no está ya presente) para que examine a Abelio, y vea si puede recuperarle la consciencia.
*Cuando me dirijo a hablar con
Abelio es cuando me encuentro con la problemática situación.
Alim me informa de lo sucedido y me ocupo del semidesnudo
Abelio. Con la ayuda de dos guardias que le depositan sobre su lecho, saco un frasco de mis ropajes que abro y acerco a su nariz. El olor es tan potente que hace que el sacerdote recobre la consciencia sobresaltado*
- Parece que los problemas nunca terminan ¿eh? *le digo cuando me mira*