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by Alim de Mostaganem
28 Nov 2019, 15:05
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Leezar Lockbruck wrote: 28 Nov 2019, 11:07 - Durante vuestras relaciones, tanto íntimas como simplemente sociales ¿te comentó algo que debas destacar? Haz memoria ¿algún tipo de frase o comentario que quizás no le diste importancia en su momento y que ahora pueda tener más sentido? *le indico que gire el brazo y sigo inspeccionando*
—No, creo que no. Veréis, la verdad es que no hablamos mucho —intento una media sonrisa, que se quiebra al nacer.

Leezar levanta la cabeza, acogiendo mi intento de broma con frialdad, y me mira intensamente a los ojos.

—Bueno... quiza... No creo que tenga importancia, pero la primera vez que yacimos, se despidió de mí llamándome «Oro Nuevo». Le echo de menos, Leezar, y no puedo creer que ella esté involucrada en nada maligno. Lo único de lo que se le puede acusar es de tener ganas de aventuras, vivir y ver mundo. Es inocente como una florecilla —agacho de nuevo la cabeza, y miro con cierta aprensión los instrumentos con los que Leezar me examina. No me pasa desapercibido que hace todos los esfuerzos necesarios para no tocarme con sus propias manos...
by Alim de Mostaganem
28 Nov 2019, 07:16
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Leezar Lockbruck wrote: 27 Nov 2019, 12:04 - Éste manuscrito lo encontré entre las pertenencias de nuestra joven "invitada" al volver del incidente en la cabaña... *miro a Alim* parece que se documentó a fondo en la Biblioteca... el documento es antiguo, realizado sobre una piel que jamás había visto... al menos, empleada para estos menesteres, así como escrito en sangre... *clavo los ojos sobre el muchacho* ¿Mantuviste relaciones carnales con la muchacha durante su estancia en Piedrahundida? *vuelvo a preguntar, esta vez con un tono más grave*
Me remuevo MUY INCÓMODO en mi silla. Este tipo de conversación, donde se me exige una franqueza fuera de lo común con respecto a temas extremadamente íntimos, me es totalmente ajeno.

Agacho la cabeza, no quiero mirar a nadie. Espero que alguien continúe la conversación, pero el silencio se hace largo. Cuando levanto lo mínimo necesario la cabeza, veo cuatro pares de ojos fijados sobre mí, taladrándome. Seis, contando los guardias que flanquean la puerta, y que me miran con una inconfundible sorna.

Sospecho que no hace falta que responda; ya saben la respuesta antes de que se la dé. Pero aún así, la seriedad de Leezar y sus palabras me han asustado, y creo que lo mejor es ser totalmente franco:

—Debo confesar que sí, yací con ella antes de mis... relaciones con Mogg-Shattoth —los guardias de la puerta apenas contienen la carcajada cuando uso la palabra «relaciones». Miro a Enyra, implorándole con la mirada que detenga la burla.

Leezar se echa hacia atrás en su silla, con cara de profunda preocupación, acariciándose la barba. Prácticamente puedo leer en sus ojos «me lo temía». Enyra mira al enano, esperando sus palabras. Abelio no ha cambiado su gesto lo más mínimo.Me pregunto si está realmente aquí.

—Y sí, también yací con ella... durante mis... —los guardias de la puerta casi no se aguantan la risa— relaciones con Mo... —los cabrones se ríen abiertamente, y Enyra los expulsa de la sala con una mirada furibunda. Estas risas les van a costar unas cuantas guardias nocturnas extra.

Creo que estoy iluminando la sala de color rojo con el rubor de mis mejillas.

Por fin, antes de que Leezar pueda abrir la boca, me sincero del todo:

—Y en cuanto a lo que habéis preguntado, no sé si es la enfermedad, pero tengo esta mancha —la muestro— en el antebrazo. Hasta donde yo sé, no la tenía antes de la muerte de Richerento —les cuento en detalle cómo fue, y lo que ocurrió a su muerte.
Alim de Mostaganem wrote: 17 Nov 2019, 15:34 Llevo lo que parecen horas caminando por esta zona tan asquerosa de los pantanos. Podríamos haber avanzado mucho más deprisa, pero Richerento parece estar en las últimas, y apenas se tiene en pie. Los dos hombres lagartos que nos siguen (¿nos escoltan, nos vigilan, o nos llevan prisioneros?) no saben muy bien qué hacer con él.

Finalmente, con unos pocos espasmos y unas palabras delirantes más, se queda todo rígido y cae al suelo. Está muerto. Un momento, ¿lo está? Me acerco a ver si respira. Estoy intentando escuchar su corazón cuando literalmente revienta, bañándome en todo tipo de fluidos, incluyendo una especie de asqueroso jugo púrpura.

Vomito.

Vomito un buen rato. Cada vez que parece que estoy recuperándome, vuelven las arcadas.

Cuando por fin parece que mi cuerpo se rinde, porque no tengo nada más que vomitar, me limpio como puedo, cuanto puedo. Busco un arroyo (no me cuesta mucho encontrarlo, por suerte), y me baño en el agua helada. Me quito toda la porquería púrpura de encima... salvo una mancha en el interior de mi antebrazo, que no se quita. No sé si es porquería, o tal vez un moretón de estos últimos días. Rezo para que sea eso.
Las caras de preocupación se acentúan profundamente en todos. Incluso Abelio vuelve de su ensoñación —o lo que fuera— y muestra la misma cara de ansiedad que los demás. Leezar frunce el ceño de nuevo. O no ha dejado de fruncirlo, pero lo frunce un poco más. Se levanta con la calma concentrada que algunas personas son capaces de mantener en las situaciones más tensas, se acerca a mí, saca un estuche metálico con una curiosa lente y con varias herramientas cuyo uso no podría adivinar, examina la mancha, y... [que Leezar diga lo que ve].
by Alim de Mostaganem
25 Nov 2019, 22:00
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Entreabro los ojos lentamente. No siento exactamente dolor, pero sí un malestar general e intenso. Me doy cuenta de que estoy en mi cama, y por cómo entra la luz por entre las lamas de la contraventana, debe de ser cerca del mediodía. He debido de dormir muchas horas, y empiezo a recordar los sucesos de anoche a ramalazos: la vomitona interminable... la pira funeraria de Richerento... Enyra ayudándome a ponerme en pie (o intentándolo)... La llegada a Piedrahundida, atravesado sobre el lomo de su caballo... Prácticamente nada más.

Me miro el brazo, y la mancha amoratada sigue ahí. Sigo sin tener claro si es un moretón, o la Peste Púrpura. Pero me siento limpio: alguien me ha bañado, y me han metido en la cama con ropa limpia. Desde que vomité todo lo vomitable, no he vuelto a oír La Voz. Y eso sí que es inesperado. Afilo todos mis sentidos para intentar escucharla, pero no hay nada. Ni siquiera esa vaga sensación que me hacía intuir el estado de ánimo de Mogg-Shattoth. No me atrevo a pensar que me he librado de él; si algo ha demostrado, es que librarse de él no es fácil. Pero lo cierto es que no lo oigo.

Entrecierro los ojos, pero enseguida los abro por completo: ¡habrá reunión del Consejo! ¡Debo acudir!

Me lavo y visto rápidamente, y al salir de la estancia, 4 corpulentos soldados me rodean y me acompañan a la sala del Consejo. Todos los que pueden estar están ya sentados; entro y me siento en mi sitio. Mantengo la cabeza gacha.

Enyra Petreius wrote: 22 Nov 2019, 23:12Quiero creer que las intenciones de Leezar, Abelio y Lord Drake eran buenas al secuestraros, Alim, pero no sé cómo se lo tomará Lord Fabrizio... Supongo que si no le damos más importancia él tampoco lo hará, a no ser que no lo veas así...

Miro al resto del consejo.

Lo encontré bañado en vómito y los lagartos estaban quemando algo, los maté antes de poder preguntarles, lo lamento. Alim, voy a ser directa contigo *veis como Leandro aprieta la empuñadura de su espada* Te voy a hacer una pregunta y deseo que la respuesta sea completamente sincera, ya que puede cambiar lo que pase a partir de ahora... *te miro fijamente* ¿Estás de parte de la familia o adoras a pene flácido?
—Mi señora Enyra... Siempre, siempre he sido leal a Piedrahundida, a mi padre, a la casa, y a todos vosotros. Durante un tiempo Pen... Mogg-Shattoth me ha torturado para que le sirviera, pero lo único que hice fue pretender servirle, para averiguar sus debilidades, y encontrar la manera de acabar con él. Durante este tiempo, él ha podido oír todo lo que yo oía o decía. Pero algo pasó anoche, y parece que he perdido el contacto con él. En todo caso, no llegué a averiguar lo que pretendía —digo con un pesar que se oye claramente en mi voz.

Los miembros del Consejo presentes me escuchan en completo silencio. Me da la impresión de que Leandro relaja un poco el puño cerrado sobre la empuñadura de su arma, pero mira atentamente a Enyra (supongo que por si le hace alguna señal).
Levanto la mirada tímidamente, y me dirijo a Abelio.

—Monseñor, lamento comunicaros que Richerento sucumbió anoche a la Peste Púrpura. Sé que era vuestro protegido y que le apreciabais, aunque al final de su vida la Peste pareció apoderarse de su alma, y deliraba de forma incontrolable. No se lo tengáis en cuenta, y recordadlo como era cuando estaba sano.

Me giro levemente hacia Leezar.

—Maese Leezar... Mogg-Shattoth me dio a entender que la llegada de la Peste Púrpura era culpa vuestra. No sé si tenéis algo que decir al respecto, si tenéis algo que ver, si simplemente tuvisteis mala suerte en algún experimento... O si simplemente Mogg está intentando sembrar cizaña.

[Insértese aquí la respuesta que Leezar dé]

Por último me dirijo a Enyra.

—Mi señora Enyra, puesto que estáis a cargo de Piedrahundida, me pongo completamente a vuestra disposición. Juro obedecer vuestras órdenes, porque confío completamente en vuestra honestidad y sentido del honor.

[Insértese aquí la respuesta que Enyra dé]

—Por último, me gustaría hablar con Uragana. Ella tiene algo que ver en mi relación con Mogg-Shattoth, y necesito preguntarle unas cosas.

De repente el silencio y la frialdad se pueden cortar con un cuchillo. Nadie dice nada.

—Eh... ¿podéis indicarme dónde está, para ir a hablar con ella?

Mis compañeros en el Consejo se miran entre ellos, y la respuesta viene de... [quienes ustedes digan].
by Alim de Mostaganem
17 Nov 2019, 15:34
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Llevo lo que parecen horas caminando por esta zona tan asquerosa de los pantanos. Podríamos haber avanzado mucho más deprisa, pero Richerento parece estar en las últimas, y apenas se tiene en pie. Los dos hombres lagartos que nos siguen (¿nos escoltan, nos vigilan, o nos llevan prisioneros?) no saben muy bien qué hacer con él.

Finalmente, con unos pocos espasmos y unas palabras delirantes más, se queda todo rígido y cae al suelo. Está muerto. Un momento, ¿lo está? Me acerco a ver si respira. Estoy intentando escuchar su corazón cuando literalmente revienta, bañándome en todo tipo de fluidos, incluyendo una especie de asqueroso jugo púrpura.

Vomito.

Vomito un buen rato. Cada vez que parece que estoy recuperándome, vuelven las arcadas.

Cuando por fin parece que mi cuerpo se rinde, porque no tengo nada más que vomitar, me limpio como puedo, cuanto puedo. Busco un arroyo (no me cuesta mucho encontrarlo, por suerte), y me baño en el agua helada. Me quito toda la porquería púrpura de encima... salvo una mancha en el interior de mi antebrazo, que no se quita. No sé si es porquería, o tal vez un moretón de estos últimos días. Rezo para que sea eso.

Oigo La Voz, incitante. ¿Se cree que no he tenido ya bastante?

Ordeno a los lagartos, con la voz más imperativa que puedo, que reúnan leña para quemar el cuerpo de Richerento. No quiero dejarlo aquí, a las bestias (que no tienen culpa de nada). Se miran durante una fracción de segundo, y comienzan a traer leña. No les dejo parar hasta que han juntado una montaña más alta que yo. Les ordeno que pongan el cadáver de Richerento encima, y le prendemos fuego. La leña está seca, y al prenderla por abajo, arde con rapidez, haciendo una hoguera realmente impresionante. tenemos que apartarnos, por el tremendo calor. Bueno, al menos yo. A los lagartos parece gustarles.
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Miro absorto al fuego, mientras cavilo si será cierto que la enfermedad púrpura ha sido creada por Leezar. Acabo preguntándome si Piedrahundida tendrá salvación. Pero el enano va a tener que responder, si eso es cierto. Parecía de fiar, pero eso era antes de que me encadenase y llevase preso a esa cabaña infecta, con ayuda de Abelio y Draconio (espero que gane el duelo, pero espero que al menos se lleve unos cuantos tajos en el empeño, pedazo de cabrón; con un poco de suerte, perderá el otro ojo).

Por otra parte, necesito a Leezar para mi plan. Lo cual es un problema serio, si no puedo contar con él. En fin, siempre me queda el plan B...
by Alim de Mostaganem
02 Nov 2019, 09:45
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Ponk, ponk, ponk...

Estoy sumido en mi propia desesperación. Oigo la voz de Abelio, que me invita a rezar... o me pregunta cosas, pero sólo puedo pensar en la máscara de hierro, en cómo quitármela, en cómo salir de aquí.

Ponkponkponkponk...

Oigo gritos de lucha, objetos que caen, pies que se arrastran y tropiezan... Un golpe seco y rápido, y el jaleo cesa. Alguien está manipulando el cierre de mi máscara de hierro, al tiempo que me desatan manos y pies.

La Voz ha vuelto.

Finalmente me sacan la máscara. Me cuesta un poco recuperar la vista, porque todo está bastante iluminado por las llamas que devoran la cabaña. ¡Hombres lagarto! Me sorprendo por una décima de segundo, y luego sonrío sin ganas. Junto a los hombres lagarto, veo a Richerento, con semblante serio, que me mira y asiente. Le devuelvo el saludo.

Abelio ha desaparecido. Veo en el suelo una trampilla, por donde probablemente haya huido. Richerento envía a dos hombres lagarto por la trampilla, en busca de Abelio.

—¡Lo necesitamos vivo! —les grito, antes de que desaparezcan. Se detienen una fracción de segundo y asienten.

(—¿Para qué lo necesitamos vivo, joven Alim? —me pregunta la voz. Procuro pensar rápido.)
—Lo necesitamos vivo... porque conoce los planes de la familia, sabrá cómo está organizada la defensa, y sabrá dónde está cada uno de ellos, y haciendo qué. Además, puede ser una valiosa moneda de cambio: la familia quiere mucho a Abelio, y por eso no lo ha degollado Gerad, a pesar de las ganas que le ha tenido.

La Voz me conmina a tomar Piedrahundida con los hombres lagarto, pero digo en voz alta:

—No es el momento ni la manera. Enyra está al mando de la defensa, y es demasiado poderosa. Además, Piedrahundida es fácil de defender, incluso con pocos hombres —aseguro; pero La Voz me dice que me equivoco, que soy débil.

Richerento también parece no estar de acuerdo conmigo. Le veo como en trance, como si estuviese escuchando a alguien hablar. Asiente, y hace un gesto a los hombres lagarto para que le sigan. No sé cuántos hay, pero con toda seguridad le siguen más de veinte. Salen corriendo, excepto dos que se quedan esperando a los que se han ido en busca de Abelio. Pero la cabaña está en llamas, así que no podrán volver por ahí.

Salgo al exterior, y procuro fijarme en la dirección que toman. No van a Piedrahundida, y eso me sorprende. Pienso un poco, y sólo se me ocurre una explicación para la dirección que han tomado. Un escalofrío recorre mi espalda. Echo a correr hacia las puertas de Piedrahundida, porque van a intentar entrar por la cueva subterránea que da al templo de Ylatia. ¡Sonrío al pensar cómo se cabreará Abelio cuando lo sepa!
by Alim de Mostaganem
01 Nov 2019, 07:29
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

—¡¿QUÉ HABÉIS HECHO, IDIOTAS, GAÑANES?!

Respiro trabajosamente, con la máscara de hierro puesta, y por el agotamiento de luchar contra mis ataduras. Tengo un recuerdo neblinoso de Leezar y Abelio cubriéndome con una sábana, y después no mucho más. En algún momento me han puesto una especie de máscara de hierro que me hace bastante daño. ¡Perros, pagaréis por esto!

Oigo voces de dos hombres que no conozco. Son dos sicarios de baja estofa, contándose chistes soeces, presumiendo de proezas sexuales poco plausibles, riendo y midiendo, en su «diálogo», quién es el más «machote».

—¡Cuando mi padre se entere, os hará azotar! ¡Soltadme! ¡SOLTADMEEEE!

Me muestro arrogante, pero la voz se me quiebra. Estoy empezando a hundirme en la desesperación. Todo está fuera de control. Nada de lo que me pasa parece depender de mí. Los hombres se ríen. Me concentro todo lo que puedo, pero...

—No... no oigo su voz. No...
by Alim de Mostaganem
14 Oct 2019, 13:41
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Al anochecer, me dirijo a mi dormitorio, animado por las perspectiva de un buen sueño. Me sirvo una copa de vino, y le echo 1 gota del bebedizo que me ha dado Leezar. Miro un poco la diminuta redoma que lo contiene durante unos instantes, y añado otra gota. Me lo pienso un poco más, y añado 3 o 4 gotas más. Y después, otra... y otra. Me la bebo de un trago y...

No recuerdo nada más de ese momento.

De nuevo me despierto en un terreno orgánico, carnoso, lleno de protuberancias fálicas y fluidos. Normalmente me debatiría entre el asco y el terror, pero la saturación de imágenes repugnantes ha acabado haciendo que el terror sea sustituido por el tedio. Ya no me asusto, porque he perdido el miedo a morir. Me levanto, y grito con toda la fuerza de mis pulmones:

—¡¡¡MOGG-SHATTOTH, VEN, HABLEMOS!!!

Al principio no sucede nada, aunque me da la impresión de que todo se ralentiza, que las protuberancias orgánicas se agitan más lentamente...

—¿ME LLAMABAS, JOVEN ALIM? —por supuesto, la voz surge a mi espalda. Pongo los ojos en blanco, ante el supuesto efecto sorpresa de feria de pueblo. No grita, pero su voz reverbera poderosa.

Me doy la vuelta, y ahí está Mogg-Shattoth, en toda su grandiosidad, al menos 3 metros de altura. Desnudo, claro. Procuro mantener mi mirada fija en sus ojos. O donde estarían sus ojos, si tuviera. Ahora me doy cuenta de que también yo estoy desnudo. Me esfuerzo aún más en mirar a su cara, y sólo a su cara.

—No sé qué quieres de mí, pero está claro que algo quieres. Es hora de que dejes el palo y me muestres la zanahoria. Si quieres algo de mí, dime qué quieres, y dime qué me ofreces.

Mogg-Shattoth está desconcertado. Parece que nunca ha tenido una conversación tan directa y tranquila. Parpadea un par de veces antes de responder.

—QUIERO PIEDRAHUNDIDA, CLARO. QUIERO...

—¿Para qué quieres Piedrahundida? —le interrumpo—. Que yo sepa, nunca han reinado demonios en ningún reino de Ylat. Ni reinar en nuestro plano es algo que interese a los demonios, ni creo que los dioses de Ylat lo permitiesen. Sí, quieres apoderarte de Piedrahundida, pero no es Piedrahundida lo que quieres.

—ERES INTELIGENTE, ALIM. UN DÍA SABRÁS QUÉ QUIERO DE PIEDRAHUNDIDA, NO TE PREOCUPES. POR AHORA, LO QUE TE INTERESA ES LO QUE QUIERO DE TI. Y LO QUE TE OFREZCO A CAMBIO.

De repente estamos en una taberna de un mercado ujibo (o al menos, la idea un tanto exótica que tienen de un mercado ujibo en Esseria). Estamos los dos vestidos, y Mogg-Shattoth es de estatura normal. Sigue siendo un demonio, pero nadie se fija. Además, ahora tiene ojos. Se nota que no son de verdad, no tienen «vida», no parpadean normalmente, no miran. Entiendo que son de atrezzo, para hacerme sentir menos incómodo.

—ASÍ HABLAREMOS MÁS CÓMODOS, ¿NO TE PARECE?

Ahora soy yo el que parpadea. Me sorprende este gesto, relativamente amable.

Charlamos durante un tiempo que parece muy largo y muy corto a la vez. Incluso tomamos té con hierbabuena, y comemos baklava. Mogg-Shattoth es un buen conversador...




Cuando me despierto, por la mañana, me siento perfectamente descansado. No recuerdo haber dormido tan bien... bueno, nunca. Me siento lleno de energía y con el ánimo por las nubes. Me dispongo a deshacerme de la redoma con el bebedizo de Leezar, pero me lo pienso, y me lo guardo. Puede serme útil en alguna ocasión.


Me voy a la cocina, y preparo una bandeja con un desayuno para dos. Me encamino a la habitación de Uragana. Llamo a su puerta. Me abre, y mira intensamente a mis ojos en silencio. Una chispa de asombro asoma a los suyos, y me invita a pasar. Cierro la puerta detrás de mí.
by Alim de Mostaganem
12 Oct 2019, 17:11
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Leezar Lockbruck wrote: 11 Oct 2019, 20:35 - Como os he comentado, las almas llenas de arrepentimiento son las que más desea la entidad... en mi caso, fue la muerte de los padres de Mario y el sufrimiento que este padeció por mi imprudencia... en el caso de Abelio... quizás su adicción a las semillas lodosas y algún otro acto que le atormentase... cuando Abelio y yo hemos comenzado a purgar nuestros sentimientos de culpa o a enmendar nuestros errores, ha sido cuando el demonio ha comenzado a pasar de nosotros pero... *mi mirada se torna sombría* pero ahora ha posado su atención sobre ti, mi querido Alim... y por lo visto, su atención no está siendo precisamente suave... *le agarro de los hombros* ¿qué puede ser lo que atenaza tu alma para que ahora Mogg-Shattoth la desee?¿Qué has hecho que haya cambiado con respecto a las cosas que has podido hacer antes? La confesión podría liberarte como hizo con nosotros... cuéntanos Alim ¿qué es lo que aprisiona tu alma y que puede que te lleve a la condenación? *las palabras no las empleo por casualidad y busco con ello cargar de dramatismo lo que le digo al ujibo*
Me muestro muy desasosegado.

—Yo... yo no... —agacho la cabeza, tímido y pesaroso.

Me gustaría hablar, pero no soy capaz, con tanta gente delante. Sin embargo mi situación es desesperada, y no lo soporto más.

—Quizá tengáis razón, Leezar. Generalmente hago las cosas muy meditadas, pero hace poco he hecho algo, algo que lamento profundamente, más llevado por mis emociones que por el sentido común, y es posible que mi arrepentimiento esté sirviendo de alimento a ese demonio repugnante —sigo manteniendo la cabeza gacha; no me atrevo a mirar a nadie a los ojos—.

Tras un suspiro, miro a Leezar, a Drake y a Abelio, y vuelvo a bajar la cabeza.

—Seguramente fui muy inocente al pensar que una decisión rápida, guiada por mis sentimientos, que yo percibía como positivos, podría mejorar el curso de la historia de Piedrahundida. Ahora que veo las consecuencias, como digo, me estoy arrepintiendo cada día. Sí, debo confesar...

Tomo todo el aire que puedo, como si necesitase bostezar, pero la tensión en mi tórax me impide respirar bien, y comienzo a hablar atropelladamente:

—Todo comenzó con la visita a los Leone. Reconozco que fui el principal instigador de la boda de Bianca con Drake, pensando que harían una gran pareja, pensando que Bianca sería una mujer ideal para mi tío. Ahora comprendo que las cosas no son tan fáciles, e incluso dudo de que zio Draconio sea tan buena pareja para Bianca, porque creo que ama más su libertad y su espada que el calor de un hogar y una mujer.

Levanto la cabeza y miro a Drake con respeto.

—Lo siento, tío, os metí en un lío que no merecíais, y con vos, a toda Piedrahundida. ¡Ojalá pudiera enmendarlo!

Miro de nuevo a Leezar.

—Esto es lo único en mi pasado reciente que me reconcome, porque todas las demás cosas que he hecho, LAS REPETIRÍA MIL VECES —sin advertirlo, estoy alzando bastante la voz. De hecho, para cuando quiero darme cuenta, me he puesto en pie, y un brillo fiero asoma a mis ojos.

Parpadeo un par de veces, y vuelvo a sentarme.

—Y ahora, ¿podéis ayudarme?
by Alim de Mostaganem
10 Oct 2019, 15:50
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Starkvind wrote: 07 Oct 2019, 21:42 Sin lugar al que huir, te das completamente por vencido y el demonio alcanza el clímax, asfixiándote en sus repulsivos y blasfemos fluídos. Te despiertas, es mediatarde. Tu ropa está manchada por la parte de la entrepierna y hay una botella de vino nidamorense en tu mesa. ¿Cómo te encuentras, Alim?
¡No lo soporto más! Pensaba que mi suerte estaba cambiando, que la visita de Uragana era una señal, pero ahora comprendo que, de alguna manera, Mogg-Shattoth me ha puesto en su diana. Debe de creer que soy un objetivo fácil. ¿Y si lo soy...?

Sé de la reunión de Leezar y Abelio con Scheziss por la reunión del Consejo (fue de las pocas cosas que captaron mi atención), así que me dirijo allí. Pero cuando subo las escaleras para hablar con todos ellos, oigo la puerta abrirse bruscamente, y la voz de Drake diciendo «No os preocupéis por mí, sólo vengo a supervisar un poco... [...]». Espero a que se cierre la puerta, y pego mi oído detrás. Pero apenas Drake termina de hablar, oigo la voz de Scheziss:

—Pasa, uhibo —dice desde el interior. No entiendo cómo puede haber sabido que estoy ahí. Noto que no pronuncia la jota, es una hache casi imperceptible—. Tú también tieness que verr en essto.

Paso, con la cabeza gacha. Antes de que nadie diga nada, me desahogo:

—¡MOGG-SHATTOTH ME ATORMENTA! —grito más que hablo, alzando la cabeza. —¡Hace noches que se aparece en mis sueños, me muestra las imágenes más horrendas, se empeña en... en... no sé, no sé lo que pretende, pero estoy seguro de que quiere que le sirva! Si no podéis ayudarme, tendré que abandonar Piedrahundida para no poner a la familia en peligro.

Parece que, en ese mismo momento, he decidido qué hacer: no, no voy a servir a ese demonio. Me cueste lo que me cueste. Me enfrentaré a él, y si no puedo derrotarlo, me iré. Si me sigue atormentando, será cosa mía; aunque sospecho que, en cuanto deje Piedrahundida, dejaré de interesarle.

¡Leezar, Abelio... mi señora Scheziss! ¡Necesito ayuda! Hace semanas que no duermo, porque cuando duermo, voy a Aljahim, y vivo una pesadilla tras otra. No sé por qué ese demonio repugnante me ha elegido, pero está claro que cree que soy débil, o que puede someterme de alguna manera. ¡Ayudadme, os lo ruego! ¡Sois mi única esperanza!
by Alim de Mostaganem
04 Oct 2019, 15:33
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Llega la noche, el momento que más temo de la jornada, desde hace ya una temporada que se me está haciendo larguísima. Me llevo una botella llena de «café» de vainas lodosas negras, para no dormirme. De nuevo. Pero cada noche me cuesta más, se me hace más larga, y la bebida de vainas es, cada vez, menos efectiva. De momento, lo compenso tomando más...

Cuando llego a mi habitación me encuentro otra nota con un mensaje críptico. También ésta flota en el aire. Me acerco para leerla, y dice «Sírveme y volverás a tenerlo todo». Tengo la certeza de que es de Mogg-Shattoth, como las otras. Pero ya he ido corriendo dos veces a Leezar y Abelio para enseñarles las notas, y cuando se las voy a mostrar, desaparecen. Sus miradas de desconcierto no me han animado a repetir: no quiero hacer más el ridículo, o empezarán a pensar que me he vuelto loco... Cojo la nota y... ¡Oh, ya no está...! ¡Ah, ahí está, junto a la cama! Me acerco, pero el texto ha cambiado: «Elimina todo el Oro Viejo, y tú serás el Oro Nuevo». Tardo cerca de un minuto en entender las palabras y comprender el mensaje, por la depravación de sueño. Sonrío sardónicamente ante la escasa sutileza del demonio. Pero la idea cruza por mi mente: «¿Qué pasaría si...?» Inmediatamente sacudo la cabeza y me sirvo un buen vaso de «café».

Me acerco a la mesa donde tengo los libros que he ido recopilando sobre la fe ylathiana, para seguir estudiando, pero no me engaño: en la última semana no he pasado ni una página. La desesperación se empieza a apoderar de mí. Tiro de un manotazo los libros al suelo, y voy a gritar cuando, inesperadamente, alguien llama a la puerta. No, son trucos de mi imaginación. Me levanto y... ¡Otra vez llaman a la puerta! No me engaño. Me acerco y abro.

—¡Hola! —me saluda una Uragana que no reconozco. A pesar del cansancio, admito que ese vestido negro... ¿De dónde lo habrá sacado? ¿Y el maquillaje? ¡Y ese pelo rojo, que tanto me llamó la atención la primera vez!

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Se aprovecha de mi falta de reacción, me empuja dentro de mi propia habitación, entra detrás de mí, y cierra la puerta. Con el pestillo. No entiendo qué...

—¿Tienes algo de beber? —me dice con voz de niñata haciéndose la mayor—. Bueno, no importa. Yo he traído algo.

Y me muestra la botella de licor. Es una botella cara. La chica tiene recursos, todo hay que decirlo. Antes de poder reaccionar, ya tengo una copa en mi mano. Sin ser consciente de ello, bebo. Luego me pregunto por qué estoy bebiendo. Después veo a Uragana de nuevo, y me pregunto qué está haciendo aquí. Pero la bebida me reconforta. Otro sorbo, y mis preocupaciones y dudas se van disipando. De repente mi mente ya no está preocupada por mis sueños inquietos, ni por las notas, ni por demonios, ni... Me siento un poco como el Alim de siempre. Pero dura poco. Ahora veo a Uragana a mi lado y está... diferente. Está tremendamente incitadora. Se mueve con voluptuosidad felina, y me fijo en sus... bueno, intento mirarle a los ojos, pero no puedo. Algo le pasa a mi cuello, y no puedo mirar tan arriba. Ella se ríe. Está mirando a mi pantalón, donde mi qadib también se ha despertado, ostentosamente, de su letargo de semanas.

No intento pensar más. Sé lo que quiero, y no sé si... Todo me da igual: sé lo que quiero, y Uragana me anima. Su mano se introduce dentro de mi pantalón, agarra mi qadib, y lo acaricia con una suave risa desconcertante. Me tumba en el sofá, se sienta a horcajadas sobre mí, y sigue contoneándose con un ritmo que me está haciendo enloquecer. Pero de otra manera. Se quita el vestido por arriba, dejando al desnudo dos pechos de marfil, con dos botones de rosa erklandesa. No son tan pequeños como yo creía, pero de una turgencia desafiante. Se agacha sobre mí para que los bese, y jugueteo con ellos. Ella gime. Mi qadib va a estallar. Abre mi pantalón de un fuerte tirón, liberándolo, y se sienta sobre él con un movimiento increíblemente diestro. Antes de poder parpadear, estoy dentro de ella. Gime de nuevo.

No puedo hacer casi nada. El funcionamiento de mi cuerpo no depende de mi mente. Ella se mueve, en un sentido y otro, me hace una especie de danza del vientre, pero sin soltar mi qadib que, por otra parte, se encuentra en la gloria, envuelto en un calor nunca sentido, en una humedad deliciosa. Su danza me enloquece. Intento recomponerme y tomar la iniciativa. O, al menos, algo de iniciativa. Algo en mi mente me dice que la aparte, pero mi mente no pinta nada en todo esto: mi cuerpo no me obedece. Ella —voluptuosa, sensual, ardiente— gime y se ríe por momentos. Se mueve de una forma incomprensible para mí. No sé si es el licor, o el «café» o simplemente que mi cabeza está demasiado aturdida para registrar su postura... Llegamos al momento en que nada importa: ella se convulsiona de una manera animal, salvaje, y me arrastra con ella. Mi almani se vierte dentro de ella, con una fuerza que me parece descomunal. Su gemido resuena por toda Piedrahundida, o eso me parece. Me quedo sin fuerzas. Me abraza, acerca su boca a mi oído, me lame la oreja, y me susurra:

—Gracias, Alim. Nunca había yacido con un möro—. El tono es dulce y sensual; no suena insultante, pero sus palabras me dan la impresión de alguien que está tachando un ítem de una lista.

Mientras yo sigo yaciendo donde me ha dejado, incapaz de moverme, ella recoge su vestido con presteza y se va. Pero desde la puerta entreabierta, se da la vuelta, me guiña un ojo, y me dice, casi en un susurro:

—Hasta mañana, Oro Nuevo.



...



Por primera vez en no sé cuántos días, duermo una noche entera, del tirón, sin sueños. No me despierto hasta primera hora de la tarde siguiente...
by Alim de Mostaganem
03 Oct 2019, 06:19
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Leezar Lockbruck wrote: 03 Oct 2019, 00:31 *Entro a la sala del consejo, con mejor ánimo tras estos últimos días al ver cómo mi amigo ha vuelto sano y salvo, quizás más sano de lo normal. La presencia de Scheziss y el influjo que parece ejercer sobre Fabrizio no se me pasa por alto*

*Sonrío de medio lado cuando suelta la chanza hacia la estatura de mi raza*

- Descuida Enyra, los de mi raza no emplean taburetes para tal menesteres, emplean hachas para que hasta los árboles más altos caigan... *miro a Alim de soslayo, pues le pareció gracioso el chiste racial* pero bueno ¿qué sabré yo de hachas siendo mago?
Con un segundo de retraso, sonrío a Leezar e inclino mi cabeza en reconocimiento a su aguda respuesta a la broma de Enyra. Siempre he sentido respeto por las hachas de los enanos.
by Alim de Mostaganem
30 Sep 2019, 22:01
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Tirada de Fama para expandir rumores (acción de burdel) ensalzando a la generala y adornando lo ocurrido con la Piadosa.

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by Alim de Mostaganem
27 Sep 2019, 16:10
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Topic: [1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Acudo a la primera reunión tras el retorno de mi padre con la misma cara pálida, demacrada, con pronunciadas ojeras que he mostrado los últimos días. Todo el mundo sabe que llevo días sin dormir decentemente; Leezar me ha ofrecido bálsamos y pociones para facilitarme el sueño, pero le he dado excusas vagas, siguiendo siempre mi camino, como si fuese medio drogado, de puro cansancio. Llego a la reunión también con un gran cargamento de papeles, como Enyra, pero mucho más desorganizado: son las declaraciones que he obtenido de campesinos y burgueses de Piedrahundida...
Fabrizio Orovecchio wrote: 24 Sep 2019, 14:15
  1. Preparaciones del Duelo contra los Buelhorn. Podemos aprovecharnos del tirón y de las apuestas ilegales. Creo que Alim puede tener bastante filón aquí.
  2. Investigación del asesinato del inquisidor Borney. Lo que ha sucedido entre nuestros muros es infame y herético. Si lo que suponemos es cierto, ese tal Mogg-Shattoth puede ser el responsable, hay que buscar acólitos, cultos secretos y demás miserables que hayan podido surgir a partir de la masacre. Enyra, ahora que eres la heroína de Piedrahundida, te asignaré un nuevo escudero que me ha acompañado desde el Santuario de los Pantanos y te pondrás a ello cuanto antes.
  3. Extinción de Mogg-Shattoth. Quiero a ese ser lejos de aquí, si hace falta destruirlo, lo haremos. Pero para ello tenéis que colaborar entre vosotros, Abelio y Leezar. Tenéis a vuestra disposición los conocimientos de Scheziss para que, entre los tres, encontréis un método para erradicarlo. No perdáis el tiempo.
Con todo esto dicho, espero que mi familia deje de dequebrajarse y se centre en lo que nos conviene: la gloria y la fama para Piedrahundida.
Después de la intervención de Enyra, que con la broma del taburete a Leezar me ha arrancado media sonrisa, pero medio minuto más tarde (mis reflejos están por los suelos), señalo los papeles que he traído:

—Ahí están las declaraciones de los testigos... Son pura basura. Los hay que han visto máquinas voladoras, luces del norte (¡en los Pantanos de Isophius!), dragones, mujeres en escobas, criaturas semihumanas... Los hay que han oído música infernal, ruidos de regurgitar, los hay que han olido ventosidades divinas... ¡Incluso algunos —hago una pausa para respirar dos veces, trabajosamente—... aseguran que vieron a Enyra, o a Drake, o incluso a mí, o a Lord Fabrizio, esa misma noche, corriendo entre la iglesia, la cocina, las cuadras...! En fin, es posible que alguno esté diciendo la verdad, pero no hay manera de saber quién. El miedo sembrado por los sucesos anteriores y la superstición se han combinado para formar un muro contra el que se estrellan todas las indagaciones.

Parpadeo lentamente, con mi mirada dirigiéndose a los otros miembros del consejo, con cara indiferente, más producto del cansancio que de ninguna pose.

—Tenía esperanzas de que las averiguaciones de Enyra entre los soldados, gente más curtida y sobria, aportaran más; pero me temo que estamos en un callejón sin salida. Quienquiera que organizase el ajust... el asesinato del inquisidor, ha demostrado, al menos, ser extremadamente inteligente.

Miro a mi padre y parpadeo, siempre con esa lentitud característica del cansancio extremo...

—No veo forma de arreglarlo. En su momento propuse una solución, pero no se aceptó. En este momento no veo cómo averiguar quién organizó la muerte del inquisidor, ni mucho menos cómo lo hizo. Así que no sé qué vamos a presentar a quien nos sea enviado a pedir cuentas. Por otra parte, sin indicios ni pistas, ni testigos fiables, y dado que todo apunta a una inteligencia sobrehumana, no me sorprendería que Mogg-Shattoth estuviese detrás de ello —miro a la tal Scheziss, a la que no conozco, pero mi instinto me dice que tenga cuidado con ella—. Espero —¡y nadie sabe hasta qué punto!— que Abelio y Leezar den con la forma de acabar con esa maldita criatura infernal.

Cierro los ojos unos segundos y me inclino hacia atrás, adoptando una posición lo menos incómoda posible en la silla. Escucho con la atención muy mermada el resto de la reunión, y si me preguntan algo, balbuceo un «¿Quééé...?» tembloroso y espero que me repitan la pregunta. En algunos instantes cierro los ojos durante varios segundos, pero antes de caer dormido pego un respingo y grito «¡Eh! ¡No...!» o algo así, pido disculpas y presto de nuevo toda la atención que puedo a la reunión.

En un momento dado, cuando alguien está hablando, abro mucho los ojos y levanto la voz, interrumpiendo a quiequiera que fuese:

—¡El duelo! Sí, me encargaré de las apuestas. Podemos ganar mucho dinero si hago correr los rumores de que Drake está malherido, y que le está dando demasiado a la bebida. Además, también ayudará a que Josah se confíe. Lógicamente es imprescindible que Drake se entrene en secreto, y ayudaría —aunque no es imprescindible—, si caminase por Piedrahundida con una ligera cojera, y simulando estar bebido.

El subidón puntual de energía que me ha impulsado comienza a ceder, y de nuevo me voy hundiendo en la silla. Pero antes de quedarme de nuevo aletargado, añado:

—Por otra parte, [DECLARO (según mi Talento) que] Josah siente un terror supersticioso hacia el color amarillo, así que todos deberíamos acudir al duelo con tantas prendas y adornos amarillos como sea posible. Incluso pagar unas monedas a gente del público que vaya a acudir libremente para que lleven ropajes amarillos. Yo me encargo de correr la voz: «quien lleve prendas amarillas recibirá unas monedas o unas vainas lodosas». Con un centenar de personas, y nosotros mismos luciendo colores amarillos, deberíamos meterle el miedo en el cuerpo sin dificultad.

De nuevo me hundo en mi silla, y vuelvo a mi estado de semisopor de toda la reunión, salvo que alguien me saque de él de alguna manera «enérgica».