Gerad wrote: 26 Jan 2020, 19:33 - No es tan facil Drake. Ahora vos sois señor de Piedrahundida. Quizá la vida de Fabrizio ya no valga nada. Visto lo visto nunca ha valido.
— Tú y tus viajes. También estabas viajando cuando a tu hijo Alim lo corrompía Mogg'Shattoth, del cual nunca nos hablaste, míralo se ve que le ha afectado bastante. En otro de tus viajes Mogg'Shattoth también corrompió a nuestro primo Abelio que claramente ha perdido el juicio. ¿Y ahora sí? ¿Ahora haces el viaje definitivo para intentar acabar con Mogg'Shattoth? En fin, para que seguir hablando...Fabrizio Orovecchio wrote: 27 Jan 2020, 21:51 — ¿Satisfacer a Mogg'Shattoth? — niego con la cabeza. — ¿Marcharme sin solucionar nada? ¿Pero tú quien te crees que soy? — le señalo mi tabardo, con el emblema de los Orovecchio bordado en oro. — Por si no lo has entendido, hermano mío, Lady Scheziss y yo nos vamos a embarcar en un viaje hasta Rasmalk, si hace falta, para acabar con ese miserable. — respiro profundamente. — Tú lo que tienes que hacer es cuidar de la ciudad. Y si no quieres hacerlo, pasa el testigo a tu hermano pequeño.
Enfundo mi espada con tranquilidad y tomo asiento de forma pesada.
— Mogg'Shattoth y Otho-Dekrll. Ya veo. Tiempo atrás casi se matan, pero llegaron a un cuerdo. ¿Qué acuerdo? Ni idea... ya veo.
— En definitiva, no sabemos nada de absolutamente nada.Leezar Lockbruck wrote: 28 Jan 2020, 10:03 - Pienso que quizás Otho-Dekrll responda a nuestra llamada, efectivamente... pero dudo mucho que esté contenta con la traición que humanos y rusalkas hicisteis siglos atrás... ¿destruir al demonio? *asiento* es probable que lo haga pero... ¿a qué precio? Quizás el precio sea arrasar de una vez por todas todos estos marjales, demonio, humanos y rusalkas incluidos... borrar del mapa una serie de malos recuerdos para Otho-Dekrll...
— No se yo si realmente somos una familia. Para mi eres el hijo adoptivo de mi hermanastro y La Visión de este consejo.Alim de Mostaganem wrote: 28 Jan 2020, 16:16 —Para mí, mi señora Enyra, sois —eres— mi hermana. Si deseas algo de mí, basta con que me lo pidas, y para mí serán órdenes. Pero antes de embarcarme contigo en esta misión, necesito que mi posición en este Consejo se aclare: Decidme, Sir Drake, ¿qué soy para esta familia? ¿Qué soy para vos?
— Expuestos todos los puntos de vista, siendo este consejo formado por el Orbe Leezar Lockbruck, el Blasón Enyra Petreius, el Manto Gerad Orovecchio, la Visión Alim de Mostaganem y yo Lord Drake Orovecchio señor de Piedrahundida.
— Dado el interés del Orbe, el Blasón y la Visión por encontrar información sobre Otho-Dekrll, tenéis mi beneplácito para ir de inmediato a investigarlo. Lamentablemente Enyra no puedo prescindir de la guardia. Tras la amenaza de Mogg'Shattoth me temo que no puedo dejar la ciudad desprotegida, no después de lo sucedido en Villa Musgosa. Sois libre de reunir a tus hombres de confianza para que te acompañen en tu búsqueda, pero ni uno más.
— Leezar, antes de partir tendrás que atender las peticiones del Manto.
— Abelio Floricarpio queda destituido como el Espíritu y permanecerá en las mazmorras hasta que recupere la cordura. Guardias podéis llevároslo.
— En cuanto a Fabrizio y Scheziss, sois libres de ir a donde gustéis. Queda concluido este consejo.
— Podéis marchar en vuestras búsquedas. Que Ylathia os proteja.
A medida que la gente va abandonado la sala le hago un gesto a mi hermano Gerad para que se quede. Cuando estemos absolutamente a solas y sin nadie con la oreja pegada detrás de la puerta le expongo mis dudas.
— ¿Te has dado cuenta? Fabrizio, Scheziss y Enrya. Son solo ellos los interesados en contactar con ese tal Otho-Dekrll. Hombres pez buscando a un dios pez. No se hermano, pero no me gusta. Nuestro pueblo no es Rusalka, hay que tenerlo muy presente. No quisiera que todo fuese una estratagema Rusalka urdida para arrebatarnos el pantano.
Por si llegara la tormenta.
Después de la reunión con mi hermano, hablo con la guardia. Varios hombres serán enviados a distintos puntos cardinales de Piedrahundida con el propósito de tomar muestras de tierra, agua y vegetación. Colocaran unos postes con un pendón a modo de marca a distintas distancias del castillo, 50km 40km, 30km, 20km, 10km en dirección al castillo. En caso de que exista algún tipo de calamidad en las tierras, una expansión del musgo rojo (o cualquier otra cosa), Ylathia no lo quiera, lo sabremos. Y gracias a los postes, podremos calcular a que velocidad avanza. También ordeno actualizar (o crear en caso de que no exista) un censo de la población, para tener un control sobre la población en caso de que aparezca algún tipo de enfermedad. Todo esto sera coordinado al mismo tiempo con mi hermano Gerad.
También me pongo en contacto con Boron para zanjar nuestro acuerdo, pero al enterarme de lo sucedido con él y sus hombres, poco se puede hacer. Dado que Pamela era prácticamente la esposa de Boron aun que no estuviese formalizado el matrimonio, otorgo todas sus pertenencias a Pamela, incluida su taberna. Con esto podrá ganarse la vida dignamente.
Son varias las cartas que redacto exigiendo la presencia del ya solicitado Cultor de las Cicatrices. La guardia tiene ordenes de esperar su llegada y un grupo de seis hombres han salido en su búsqueda por si hubiese llegado a tener algún incidente en el camino.

Rezar antes de dormir.
Mogg'Shattoth y Otho-Dekrll, esos nombres suenan una y otra vez en mi cabeza, no me dejan dormir. La jarra con vino me observa desde la mesa pero me niego a beberla. Las pertenencias de Fabrizio han sido sacadas de la habitación. La habitación del señor de Piedrahundida ahora me pertenece. La habitación del señor de...
Busco por toda la habitación, una muesca, una hendidura un hueco entre las losas de la pared. Mueblo mueves, aparto cuadros y levanto alfombras. Tiene que haber algo. Cansado y exhausto me tumbo en el frió suelo, y lo veo. El mecanismo suena al apretarlo y un pared secreta se entre abre, dentro un pasadizo. Al fondo, mampostería. Descuelgo una maza decorativo de la habitación y derribo la falsa pared de ladrillo. Ahí esta, un pequeño altar. Mogg-Shattoth, tenemos que hablar.


