[1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»

Cuando los protagonistas de Ylat completen una Sesión, aparecerá aquí a la vista de todo el público.
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Starkvind
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[1x05] Capítulo quinto «Pastos de Rasmalk»

Mensaje por Starkvind » 26 Ago 2019, 22:55

Fortaleza de Piedrahundida


Primera jornada de Narjo (4), Crecio.

La época calurosa de Ylat ya ha llegado y el buen tiempo se empieza a sentir entre las abarrotadas calles de Piedrahundida. La presencia de nuevos habitantes, atraídos por la jugosa oferta de trabajo de Gerad Orovecchio, ha hecho bullir el comercio y el turismo. Los rumores de que hay una santa, una de las Ventiún doncellas de Ylathia, morando por el Templo de Piedrahundida, ha provocado la visita de un par de caravanas religiosas.

Auxilio para los Leone

Josah Buelhorn no ha tardado en asumir que los Leone iban a ser un problema para su conquista de los Pantanos Isophius, así que ha atacado con toda su furia, sin darles un momento de respiro. Los supervivientes han escapado de Nidamore, que según palabras de Bianca «ha quedado todo teñido de sangre».

Fabrizio aún no ha regresado de su retiro espiritual en el Santuario de los Pantanos. Los que lo conocéis sabéis que suele volver a mediados del mes de Imesto, un par de semanas antes de que acabe la estación del Crecio.

Vosotros iréis contando qué hacéis. En estas fechas os voy a dejar ser más flexibles: cread toda la ficción que necesitéis.

Preguntas
  • ¿Qué pasará con Santa Rufiana?
  • ¿Qué ha ocurrido con el cuerpo de Wilham?
  • ¿Qué tratamiento han dado los Buelhorn con los espías de los Orovecchio?

Acciones del anterior mes
  1. Mejorar las Granjas a Rango 2. Coste: 2 Madera, 2 Piedra.
  2. Llevar a cabo la reparación de la muralla sur. Coste: 1 Piedra.
  3. Drake deberá pasar por el Centro de entrenamiento y pagar 5 PD para aumentar su Rango a 2. Le llevará este mes. Las instalaciones quedarán ocupadas por los ejercicios de Drake.
  4. Reclutar población, tanto de los Marjales de Omudax y de los Humedales infectos. Sé que podemos esclavizar a los resquicios de la tribu de hombres lagarto o puedo traer unos cuantos rusalka para que nos ayuden. Esto nos modificará negativamente la Riqueza, que deberá tirar Gerad.
  5. Enviar una batida de espionaje a las Tierras del Viento, para ver qué traman los Buelhorn y comprobar si está en buen estado mi Paulina. No obstante, tendremos que estar atentos por si envían nuevas exigencias. De esto se encargará mi querido Alim.

Abelio Floricarpio

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 26 Ago 2019, 23:22

Aquel día tras recibir mi merecido castigo ante mi soberbia y mis dudas de fe, La Piadosa se mostró en la capilla sólo a los villanos allí reunidos y nuestra cohorte testigos de cómo hice el ridículo.
La Santa hablo y mostró su poder.
El templo entero tembló.
Hablo a la multitud "Yo soy la palabra férrea de la señora , su verbo hecho carne, y sólo se alcanzará el perdón siendo cada misera vida, una pepita del oricalco santo y bendecido que forjala hoja afilada de Madre.
Su corte parte en 2 al incrédulo, y su punta atraviesa al cobarde.
Sólo los valientes, los ciegos de amor por Madre, los que renuncien a todo y no miren atrás obtendrán perdón al recibir muerte por hierro del enemigo.
Yo os empuño, yo blando la hoja del pueblo, yo esgrimo la iglesia"

Su voz retumbaba, algunos sangraron por las orejas, los ciegos la vieron, los mudos gritaron, y el éxtasis de los corazones de los presentes superó el de un berserker en primera línea de batalla.

Los allí presentes a puerta cerrada no dudaron en aceptarla como una enviada.

Una salvadora.

Una líder sobrenatural.

Yo tampoco.


Abelio lleva días "lobotomizado" totalmente humillado y absorbido por la Santa.
Ha claudicado a sus deseos y voluntad aceptando su veracidad y comenzando a escribir un evangelio apócrifo al respecto en sus ratos libres de servidumbre a la entidad deifica menor y sus deberes religiosos.
Han venido varias caravanas de feligreses una vez se ha extendido el rumor.
Algunos campesinos se han convertido en una guarda personal del templo, pecadores y pescadores fornidos.

En ausencia de Fabrizio, y ante una descentralización de poder en manos de Gerad y Drake,, y una guerra civil en ciernes en la región y los Leone derrotados...
La Piadosa se ha hecho fuerte en nuestro propio pueblo liderando una nueva facción, una secta, un cisma.

Mi decepción por parte del obispado al leer la verdadera carta que Alim me entregó, en la que me niegan la expansión de nuestro pontificado local de Ormudax, no hizo más que hundirme en depresión.
Evangelice y reconverti a Jiggalen Pamphilo, quien instauró la ley de Ylathia como religión oficial en su señorío.
Participe en la expulsión de un demonio en nombre de Ylathia.
Planee la búsqueda de una reliquia sobre la que pase 5 años estudiando carteandome con otros sacerdotes y encerrado en antiguos tomos.

¿para qué? Para que la Papisa me despreciara.
Asumo que todo es por mi gran culpa.
Que soy un pecador.
Un avariciosos
Un fabulante
Un incrédulo
Un hipócrita

Pero ella ahora está aquí. Con nosotros. La ofendi. Y voy a redimirme.
Soy su sirviente, su esclavo, su cayado sin rechistar, dudar ni discrepar.
Ahora soy un verdadero siervo de Ylathia.
Ahora estoy más cerca de ella que nunca.
Sin lujos , sin aspiraciones, he abandonado todo, sólo soy carne y hueso, ahora soy un flagelante de la Piadosa.

Se que pronto vendrán los falsos predicadores del obispado a husmear, a poner orden, ha desenmascarar a la Santa.
Pero los flagelantes de Ylatia no se amedrentaran.
Ya no los guía un humano.
Nos guía una deidad sobre la tierra

Los curiosos y peregrinos llegados han acampado al rededor del templo, esperando ver la u oirla
Pero La Piadosa no tiene prisa y su voluntad es incuestionable.
Ha convertido la capilla en una pequeña cohorte personal de acceso reservado.
Descansa, medita, pasa largas horas en trance aunque la gustan los banquetes, que la agasajen y las muestras de fe.
Tiene ya un pequeño séquito oracular de vírgenes aspirantes q vestales.
Y en ocasiones, cita parábolas que yo pregono a la multitud reunida afuera.
En ocasiones, ella, que me ha elegido a mi, afortunado, como su índice... ella me inflige dolor, me castiga, y purga mis errores del pasado con cada cicatriz que deja en mi cuerpo cuando lo desea.

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Enyra Petreius » 28 Ago 2019, 22:52

Un nuevo mes comienza. Bajo al patio de entrenamiento como todos los días a saludar a mis soldados. Pero hoy pasa algo, el ambiente está raro. Hay dos o tres grupitos de soldados reunidos por aquí y por allá que cuchichean y cayan al verme llegar. No le doy mayor importancia hasta que en el comedor, durante el desayuno, me toca ir a sofocar una pequeña trifulca. Varios reclutas han empezado una pelea a puñetazo limpio.

- ¡Es una impostora! *Puñetazo*
- ¡Blasfemo! *Puñetazo* Es la viva imagen de Ylathia.
- ¡Ateos! *Grita otro mientras pega una patada*
- ¡Sois unos borregos adoradores *puñetazo* de una ramera! *Dos puñetazos más*

Al llegar la sangre me salpica.

- ¡Basta! ¡Parad! ¡Es una orden!

Me toca pegar unos cuantos puñetazos a mi también. Alessia y varios soldados más me ayudan a separar a los alborotadores.

- Alessia, entérate de lo que ha pasado aquí -le digo a mi segunda limpiandome la sangre que brota de mi labrio-. Encierralos en el calabozo, a todos. Quedan suspendidos hasta nueva orden. Y espera que no sean expulsados -miro al resto de los pelotones que se encuentran allí-. No tolero esta clase de comportamientos.

Doy media vuelta y salgo del comedor. Una hora después llega Alessia a mis aposentos. Resulta que hace unos días ha aparecido una de las Ventiún doncellas de Ylathia, aquí en Piedrahundida. Se encuentra en el templo con Abelio. Este parece haberse vuelto loco, o algo parecido. Decido ir a ver lo que pasa, pero hay tanta gente apostada a las afueras que se me quitan las ganas.

Volvemos a nuestros entrenamientos. Pero la cosa no mejora. En un par de días me han llegado cuatro peticiones de renuncia por parte de los soldados más novatos y de menor rango, alegan querer servir a la nueva Santa y dejar las armas.

- Hay que joderse. No es el mejor momento para estas gilipolleces. Estas cosas nunca acana bien...

Uno de los suboficiales llama a la puerta. Con él entran unos cuantos campesinos.

- ¿Y bien? ¿A qué se debe esta audiencia?
- Mi señora, creo que debe escuchar lo que tienen que decirle.
- Adelante, soy todo oídos.

Habla el que parece el líder del grupo. Tiene un ojo hinchado y una mano vendada.

- Señora Enya. Hablo en nombre de todos. Bien es sabido que la magia no es bien vista en Piedrahundida, pero creo que hay algo peor. Algo de lo que creo que no es consciente.

Me despierta la curiosidad. Hago un gesto con la mano para que continue.
Abelio Floricarpio escribió:
26 Ago 2019, 23:22
Algunos campesinos se han convertido en una guarda personal del templo, pecadores y pescadores fornidos.
- Señora Enyra, la llegada de la Santa...
- "Supuesta Santa" -dice una vocecilla temerosa-.
- La llegada de la "supuesta" Santa -continúa el señor- ha traído más de lo que pacíficos fieles. Se ha creado de la nada una especie de guardias que guardan la entrada al templo. No pasaría nada si no fuese porque se creen más que los demás. Se creen con derecho a creerse soldados y temerosamente han comenzado desde ayer a impartir su justicia, simplemente por pensar diferente.
- O porque al pasar cerca del templo no te arrodilles tres horas.
- O por no donar un diezmo a la Santa.
- "Supuesta Santa", no sé cómo deciroslo ya...
- Bueno, ya está bien -pongo orden-. Está claro que se está yendo de las manos. No lo puedo permitir. Gracias por informarme de lo que está ocurriendo. Habéis sido muy valientes.

Mando salir a todo el mundo. Ordeno llamar a mis mejores hombres y junto con Alissa vamos a la entrada del templo. Al llegar los "nuevos soldados de la Santa" se ponen a la defensiva y les incomoda nuestra llegada. Tanto que uno de ellos nos comienza a tirar piedras. Mis hombres, que tenían la orden de no ser hostiles, aguantan hasta que se les acaban las piedras (que no suelen dar en el blanco, y las dos o tres que lo hacen rebotan en las armaduras).

- Primera regla de la guerra: No comiences algo que no puedas terminar.

En unos segundos son reducidos, arrestados y despojados de cualquier arma. Las suyas y las que había por la zona.

- Hacedle saber a Abelio que como no ponga orden tendré que ocuparme personalmente. Y no le va a gustar el resultado.

Dejo un pelotón para que vigile la zona. Yo misma paso de vez en cuando para controlar de que todo marche bien.

La cosa parece que va bien. No ha habido más revueltas pero cada vez hay más peregrinos.

- Mi señora, tengo malas noticias -dice Alessia-. No le va a gustar.
- ¿Qué han hecho esta vez esos fanáticos?
- No, ese no es el problema... Esta noche han llegado varias caravanas de refugiados de Nidamore.
- ¿Los Leone? ¿Refugiados? ¿Qué...?
- Sí, Doña Bianca ha pedido asilo político para ella y su pueblo, los que han podido huir. Se han asentado a las afueras de los muros. No descarto que puedan venir más.
- No me lo puedo creer. Si no teníamos suficiente con la amenaza de los Buelhorn, luego con la aparición de esa Santa y sus locos fanáticos... ¿y ahora esto? -niego con la cabeza-. Voy a convocar un Consejo para esta tarde. Hay que tomar muchas decisiones y dejar las cosas claras. Lo siento por Gerad, pero es lo que toca.
La muerte nos sonríe a todos, así que devolvámosle la sonrisa.

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Enyra Petreius » 29 Ago 2019, 00:32

Off Topic
Cierto, se me ha olvidado ponerlo en el otro post. Me gustaría que Drake describiese un poco cómo ha vivido el entrenamiento, y si se lo ha pasado bien con Enyra. Con todo eso de la rediviva esa ha ocupado los últimos posts y quedó un poco colgandero.

¿Qué te parece, Dj? ¿Qué te parece, Jota?
La muerte nos sonríe a todos, así que devolvámosle la sonrisa.

Abelio Floricarpio

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 29 Ago 2019, 00:53

La multitud se congrega al rededor del templo.
Es todo un campamento improvisado.
Desean ver a la dama Rufiana. Pero ella desatiende su impaciencia.
Pasa horas con sus vestales en mis antiguos aposentos, que ahora ocupa ella. Y parece que cuando medita, viaja, su espíritu la abandona. Ciertamente Abelio también se impacienta, opina que la señora debería atender a esos fieles .

"Señora...Disculpad mi atrevimiento. Los fieles se agolpan a cientos fuera. Llegan cada hora. Vibran por verla a usted, por oír su voz...."

La dulce joven, que estaba sentada con los ojos cerrados, los abre, y dice amable "acercarte Abelio, ven.. "
El sacerdote se acerca tembloroso con su báculo. Se arrodilla ante la señora sentada...

La Santa cierra los puños frente a Abelio, sonriente, los abre, y como si un truco barato de prestidigitacion fuese, aparece una moneda de bronce en cada palma de su mano, con la efigie de Ylathia .

"Abelio... ingenuo y ferviente Abelio. Eres un sirviente, no un señor. Las leyes no han de incumplidas, no debes sospechar de la voluntad de las hijas de la señora, eso no dice nada bueno de tu fe. Abelio, ¿por qué dudas? ¿A caso no ves lo que soy? "

"Se...Señora...Yo...veo en vos el milagro más puro que ningún profeta o Misionero evangelista haya registrado por escrito jamás. Sin duda..."

"Abelio... -interrumpe la joven- ven... ven aquí..."

Abelio , arrodillado , acerca el rostro al vientre de la dama y entonces ella pega violentamente cada moneda en cada cuenca ocular de Abelio . El cura nota las manos candentes de la semidiosa apretando sus párpados. Chilla. Pataleta. El báculo rueda por el suelo.
Las monedas han quedado pegadas cada una en sus ojos.

La doncella se levanta con las manos humeantes, huele a espetó de cerdo.

"¿quieren verme? ¿quieren oír mi voz? Sal ahí fuera estúpida marioneta de la fe, y semestrales mi poder!!!"

Abelio se retuerce, sus músculos adoptan formas imposibles,y camina artificialmente , como un muñeco de trapo hasta el exterior.

La multitud se arremolina "el cura...sale el cura...quizás traiga nuevas parabolas" "queremos ver a la piadosa" "viejo"

La voz de Abelio suena como el trueno, penetra pocos y corazones, siembra miedo y respeto:

"Yo soy la herramienta de la Piedad !!! Soy la garganta de Santa Rufiana!! Aquel que dude no tendrá cabida en el jardín del otro lado!!! Que de un paso al frente quien ose rechazar la verdad!!!"

Uno de los soldados a las órdenes de Enyra, molesto con el revuelo, se acerca firme pero diplomático con aire apaciguador

"Ya está bien Monseñor Abelio. Las misas son por la mañana de cada día, no alboroto a los forasteros por favor"

El cuerpo de Abelio sufre un par de luxaciones imposibles y mira a la cara al guarda con esas monedas pegadas a sus párpados cerrados

"Calla cuando la señora habla!!!!"

El guarda trata de desprender de nuevo pero no le sale la voz, se ahoga, tose, tiene arcadas, comienza a toser monedas con la cara de la diosa, las vomita, se lleva manos a la tripa con cara de dolor, las monedas tintinean al caer y la multitud de gañanes se altera

"Monedas!!! Monedas!!! Esta lleno como una hucha!!! Rajemosle!!! Y saquemos monedas de su barriga!!! "

Los mendigante, leñadores y pescadores de la nueva secta flagelantes le rodean, comienzan a aportarle, lo cubren entre varios y lo deslumbran como cerdos de pocilga, guardandose monedas a puñados de sangre y vísceras gritando "milagro!!! Milagro!!! La Santa es generosa con los más necesitados"

Abelio sentencia "Los avariciosos pereceran sepultados por sus riquezas, ya que la gran madre nos observa desde cada moneda con su rostro, apuntando cada pecado que debera pagar"

Corean "milagro milagro viva la santa"

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Alim de Mostaganem » 29 Ago 2019, 08:36

Abelio Floricarpio escribió:
29 Ago 2019, 00:53

"Monedas!!! Monedas!!! Esta lleno como una hucha!!! Rajemosle!!! Y saquemos monedas de su barriga!!! "

Los mendigante, leñadores y pescadores de la nueva secta flagelantes le rodean, comienzan a aportarle, lo cubren entre varios y lo deslumbran como cerdos de pocilga, guardandose monedas a puñados de sangre y vísceras gritando "milagro!!! Milagro!!! La Santa es generosa con los más necesitados"

Abelio sentencia "Los avariciosos pereceran sepultados por sus riquezas, ya que la gran madre nos observa desde cada moneda con su rostro, apuntando cada pecado que debera pagar"

Corean "milagro milagro viva la santa"
Por la mañana me dirijo a las afueras de Piedrahundida, a examinar la caravana de recién llegados de Nidamore, para ver qué necesitan, y en qué podemos ayudarles. Por supuesto, Donna Bianca no duerme aquí fuera, sino que se le ha asignado una cámara dentro de Piedrahundida. No muy lejos de la de Drake, lógicamente. Mientras ojeo el campamento que han montado, llega uno de mis informantes con la cara pálida con un matiz verdoso, conteniendo a duras penas sus arcadas; comprendo que algo terrible ha pasado y, apartándonos discretamente de la gente de Nidamore, intento tranquilizarle. No me da tiempo a preguntarle nada, porque se pone a hablar como un loco, sin apenas control de sus palabras...

—Se... Señor Alim —casi sonrío ante el «señor», pero la sonrisa se me quiebra en la cara con lo que sigue— lo han matado, está muerto, quidicir que lohandestripadoenlaplaza a unsoldadolohanrajadoparasacarledinerosdelatripa uno de los hombres de Enyra lo han rajado está muertomuertodeverdadmuertodeltodo no... —por fin se queda sin aire, se arrodilla, y vomita su desayuno.

La historia no está muy coordinada, y suena poco realista eso de rajar a alguien para sacarle dinero de la tripa. Dejo que el chico vomite, que se calme un poco, y le pido que me cuente todo desde el principio, con calma. Él me cuenta todo desde el momento en que Abelio aparece en la puerta del templo, con las monedas en los ojos —ante lo que frunzo el ceño, porque creo que Abelio está perdiendo la cabeza—, hasta la muerte del soldado y el griterío de vivas a la santa, que ya había oído, pero no me había sorprendido mucho, porque se suele repetir varias veces al día.

Me quedo en silencio, pensativo, dolido por lo que está pasando, mirando hacia los muros de Piedrahundida, a mi derecha...

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No creo que haya otra opción: me encamino hacia el interior de la fortaleza, decidido a convocar una reunión del Consejo, cuando me llega un emisario con la convocatoria del Consejo por parte de Enyra, para las 5 de la tarde. Esto me da una idea. Envío un mensaje de respuesta, cambiando la hora de convocatoria a las 4 de la tarde, a todos los miembros del Consejo. Menos a Abelio. Creo que tenemos que hablar entre nosotros antes de que el cura esté presente.

Por lo que estoy viendo, en lo que a mí respecta, no hay mucha diferencia entre esta santa y Mongolsgroth, o como se llamase el demonio ese de la torre de Gustaffon que Leezar envió de vuelta al sucio agujero al que perteneciese.

A las 4 y diez (los ujibos tenemos muchas buenas cualidades, pero la puntualidad no es una de ellas), entro en la sala del Consejo con Alessandro, el chico de esta mañana, para que cuente en sus propias palabras lo que vio con sus propios ojos. Aunque, a estas alturas, dudo que quede alguien en Piedrahundida que no sepa hasta el último detalle...
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 29 Ago 2019, 11:13

Off Topic
Bueno, rescato la "lista de la compra" que puse en el post anterior para ir actualizando lo que ha hecho, va a hacer y hará Leezar. Debido a los últimos acontecimientos en Piedrahundida, cualquier prioridad previa se ha ido a la mierda, así que toca repasar lo anterior y reescribir lo nuevo:
  • Hablar con Enyra para la creación de puestos de vigilancia en las fronteras de los dominios de Piedrahundida, ampliando así la red de comunicaciones de anfípteras.
  • Investigar en mis libros arcanos sobre la defensa contra las artes oscuras formas para derrotar a seres demoníacos. De este modo me podré preparar para combatir al maléfico Grimorio de Gustaffon en la próxima expedición a las Ruinas de los Hombres Lagarto.
  • Buscar indicios en las mazmorras de Piedrahundida junto a Alim de algún acceso oculto hacia esas antiguas ruinas sobre las que se construyó la fortaleza. Si se confirman mis sospechas, hablaré con Gerad y Enyra sobre una posible relación entre Mogg'Shattoth y la Moranita, pudiendo ser quizás su motivación esa y no las semillas lodosas; explicándoles entonces la importancia de ese material, pero claro, por el momento solo me parecen poco más que historias así que hasta descubrir algo en las mazmorras, no quiero liar más a los miembros del consejo.
  • En vista del efecto que el elixir rojo tuvo sobre Mario, la producción en las mazmorras se ha detenido y la sala alquímica se encuentra temporalmente cerrada.
*Tras el advenimiento de la presunta Santa y el Consejo invocado por Enyra me habré mantenido lo más lejos posible del área circundante del Templo de Ylathia. Más aún, no habré salido de la seguridad de Piedrahundida y de su Biblioteca pues habré estado enfrascado en el segundo punto de mi lista. Por supuesto, el hecho de que el fanatismo religioso esté aumentando considerablemente no me anima lo más mínimo en dejarme ver por el exterior, pues a pesar de que mi reputación personal mejorase algo tras los eventos de Villa Musgosa y la Torre de Gustaffon, el recelo hacia la magia sigue siendo latente y los ánimos están más caldeados que nunca*

*Mi vida estos días es austera y ermitaña, comiendo lo justo y necesario en mis aposentos, casi encerrado en la Biblioteca y llevando a cabo alguna que otra visita a Mario. A pesar de todo, la intranquilidad es palpable entre la guardia*

*Tras una mañana productiva de estudio alquímico y mágico, subo como de costumbre a la habitación de Mario en lo alto de una de las torres de la fortaleza. Al llegar a la entrada, Octavio, el guardia que custodia la entrada a la habitación, parece algo alterado*

- ¿Ocurre algo?

- No... no es nada señor... *dice casi tartamudeando*

- Algo te preocupa y no sabes cómo expresarlo ¿verdad?

- Señor... esa santa... esa presunta santa... *baja la voz y mira a los lados con temor a pesar de que estemos en lo alto de una torre* no es quien dice ser... han sacrificado a uno de los nuestros, a un guardia, para satisfacer sus oscuros caprichos... *el hombre suda inquieto* le rajaron como a un cerdo para sacar de él monedas...

- Cálmate muchacho, nadie puede escucharnos aquí arriba ¿Abelio conoce esta información?

- Señor... sé que él es un miembro del Consejo de Piedrahundida como vos, pero... Abelio es quien ofició tal martirio al bueno de Will... pensábamos que el mal había sido expulsado al fin con la batalla por Villa Musgosa y la Torre de Gustaffon... pero...

*La puerta detrás del guardia se abre y aparece Mario, con un semblante triste en la cara y una mirada con una madurez nada propia para la edad que tiene*

-...pero el mal toma nuevas y diversas formas... *termina de decir el crío*

- Si me disculpan... *dice Octavio y se marcha tras que le asienta*

- Es el día Mario...

- Lo sé, hoy termina mi cuarentena *mira hacia el interior de su habitación* he cogido cariño a esta estancia y de poca ayuda podré ser en el exterior, más aún como están las cosas... *vuelve adentro y observa por la alta ventana de su cuarto* refugiados, guerra, fanatismo... parece que Piedrahundida sale de un problema para meterse en tres.

- Abelio nunca ha sido una persona cabal, pero con la aparición de esta presunta Santa, creo que ha terminado de perder el juicio si lo que ha dicho Octavio es cierto...

- Y lo es Leezar, lamentablemente lo es *se gira y me devuelve la mirada* pero la esperanza es lo último en perder ¿no?

*Bajo de la torre. Mario prefiere mantenerse en su habitación y no voy a negarselo, de este modo los más susceptibles con el muchacho como Drake o Gerad podrán estar más relajados y los fanáticos de Abelio no tendrán una nueva excusa para sacrificar a otra persona a Ylathia o a la presunta Santa*

*Vuelvo a mis aposentos, recojo mis libros alquímicos y me dirijo a la sala alquímica en las mazmorras, cierro con llave y me siento. Respiro hondo y saco de uno de los bolsillos interiores de mi túnica un mapa que he conseguido de la Biblioteca. Enciendo mi pipa de tabaco y me hundo en mis pensamientos. En mi búsqueda de respuesta sobre las probables ruinas que se hunden bajo Piedrahundida y que tenía pensado en explorar con Alim, encontré un mapa donde se indicaba la existencia de un corredor subterráneo que fue creado por los fundadores de Piedrahundida para ser empleado como vía de escape en caso de asedio. Este descubrimiento me pareció muy interesante en un comienzo debido al estado de guerra en el que estamos, pero ahora, esta importancia cobra un nuevo significado*

*Despliego el mapa sobre una de las mesas de la sala. Veo cómo la entrada al corredor comienza en la celda conjunta a donde estoy y se extiende varios kilómetros en dirección sureste, hacia un presunto islote en mitad de los cenagales. Tal pasadizo posee una bifurcación en su tramo inicial. Uno conduce al islote, pero el otro... observo cómo el símbolo de la Iglesia de Ylathia sirve como punto final de ese camino secundario: las catacumbas que conducen al Pozo de Ylathia que se abre inocentemente en el centro de la sala principal del templo. Por lo visto, los primeros sacerdotes de Ylathia de la zona daban un uso especial a las monedas que los feligreses arrojaban al pozo, pero ese acceso fue hace tiempo olvidado, como la mayor parte de la historia de este enigmático lugar*

*Termino de fumar de mi pipa mientras evalúo la situación. Para llevar mi plan, antes tendré que consultar las cosas al menos con Gerad y Enyra, y en base a la postura que tengan sobre la fe renovada de la presunta Santa, con Alim y Drake también. Un plan de contingencia, solo eso, pero debo hacerlo*

*Con cuidado de no encender nada más que la lámpara bien asegurada en lo alto de la cámara, comienzo a hacer la mezcla que el Archimago Morthius escribió en su viejo manual alquímico. La tensión hace que mi frente se perle de sudor, pues temo correr el mismo destino que el arcanista corrió con su propia creación*

*Cuando termino de crear el primer barril, lo aseguro bien en el interior de una caja llena de arena de los pantanos. No me gusta haber tenido que recurrir a esto, pero debemos estar preparados para lo que pueda pasar. En una pequeña bolsa arrojo un poco de esta sustancia, lo justo para que sirva de ejemplo al resto del Consejo*

*Me siento de nuevo y contemplo mi obra, encerrada en el interior de la caja de arena como un dragón durmiente*

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Off Topic
Beneficio: Posees una serie de conocimientos místicos o de ciencia —tú eliges a la hora de crear el personaje—. Tantas veces por Estación como tu Rango puedes declarar «hechos» que sean factibles en la ficción y que no nieguen otros hechos ya nombrados.

Elección: Ciencia. Los conocimientos que posee Leezar son una mezcla entre magia y ciencia, algo así como los alquimistas míticos.

Con cuidado y paciencia, Leezar ha creado suficiente cantidad de pólvara negra como para reducir una buena extensión de tierra o un edificio a la más absoluta ruina. No tendrá muchas aplicaciones militares, pues no ha creado un arma en sí misma que permita el uso de la pólvora de forma controlada, pero sí podrá ser usada para ciertos eventos que requiera la trama.
*Espero que el Consejo sepa usar este poder con responsabilidad. El destino de Piedrahundida está en nuestras manos*

*Uno de los "ayudantes" de Alim acude a buscarme cuando he terminado el cuarto y último barril de pólvora negra encerrado en su caja de arena. La puerta está cerrada, por lo que antes de salir, me guardo la bolsa de muestra y el mapa y me preocupo de apagar bien la mecha de la lámpara. Salgo de la sala y vuelvo a cerrar con llave*

*El Consejo se ha adelantado una hora por petición de Alim. Es extraño, pero últimamente ¿qué no lo es?*
Hasta la persona mas pequeña puede cambiar el curso del futuro.

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Gerad

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Gerad » 29 Ago 2019, 12:28

Un puto día de locos me espera al levantarme. Primero Alessia ha venido solicitando un consejo urgente. Luego uno de los "empleados" de Alim concertando la hora. Y el problema de la santa... En fin. Es momento de empezar el mes.

Llego el primero a la mesa del consejo. Nadie ha citado a Abelio, ha perdido el norte, pese a mis advertencias. Espero a que lleguen todos. A las 4 en punto solo falta Alim, lo cual me cabrea bastante. La formalidad parece que no se le ha pegado todavía. Cuando el ujibo aparece le miro regular. Pero no es momento de discutir sobre la puntualidad.

- Sé que tenemos muchos temas pendientes, pero tenemos que hacer el repaso obligatorio. Hemos reclutado bastante población para dos dominios, pero no tenemos recursos suficientes nada más que para hacer la cantera y empezar a producir piedra. Crear una cantera será una acción del mes. No hay muchos más recursos, tenemos comida almacenada y algo de madera, pero no para embarcarnos en mas proyectos. Supongo que es momento de mejorar las habilidades de Enyra, o de Leezar, puede que de ambos... Decidiremos el resto de acciones del mes entre todos.

Miro alrededor, miro la silla vacía de Abelio... Y entre mis papeles saco la carta que Elisia Jacenty me hizo llegar.

- Justo antes de la llegada de la santa, recibí esta carta de nuestra prisionera pelirroja. Utilicé un buen trato para intentar sonsacarla y al final logré algún tipo de conexión... En fin, por fin tengo su versión de lo que ocurrió en el dirigible.

Leo en voz alta este fragmento de la carta.
Elisia Jacenty escribió:
Durante el trayecto, Jiggalen Pamphilos se encaprichó de una de las compañeras de Nâro, una iblisia de piel pálida. Su prometida, Tayana, había mantenido algún tipo de relación escandalosa con Sert, su primo, y Jiggalen quiso vengarse en la propia noche de bodas... ¿te imaginas qué locura? Esto desembocó en el descubrimiento de algo más siniestro...

MANCHA DE TINTA (La mancha de tinta no la leo)

Bueno, sé que Nâro ya no está. En el dirigible no solo nos habíamos colado los siete aventureros, si no que en la sala de máquinas moraba la madre de Nâro. No sé por qué, nunca me lo explicó, pero se había convertido en una horrenda rediviva devoradora de corazones, conocida como La Piadosa. Nos enfrentamos a...
- Esta carta fue recibida ANTES de la llegada de la Piadosa. Por lo que no tendría por qué mentirnos. De hecho estoy bastante convencido de la veracidad de estas palabras, tenemos un ser maligno haciéndose pasar por enviado de Ylathia, y nos va a costar caro. Se supone que esa mujer es la madre del tal Fëanâro Vardamir, quizá sacando a la luz ese dato reaccione y muestre su veradero ser...

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 29 Ago 2019, 12:55

*Comienza el Consejo y Abelio no está presente. Parece que la opinión del Consejo restante es bastante uniforme al respecto. Escucho lo que Gerad nos explica sobre la construcción de la Cantera y asiento conforme, era lo que estaba programado para conseguir la autosuficiencia de Piedrahundida. Sin embargo, cuando nos relata lo que la pelirroja fugada le escribió sobre La Piadosa, el bello de mis brazos se me erizan. Una vez que ha concluido su explicación, carraspeo para comenzar a hablar*

- Parece que no salimos de un problema para meternos de lleno en otro... *saco el mapa del pasadizo subterráneo de Piedrahundida y lo despliego sobre la mesa para que todos los presentes lo puedan ver* ante los últimos eventos y muestras de fanatismo, me he visto en la obligación de confeccionar un plan de contingencia por si el asunto de la "fe renovada" se vuelve un problema grave... *señalo la carta que acaba de leer Gerad* y parece que si lo que conocía me parecía lo suficientemente grave, con esta misiva se acrecenta... *saco la bolsita y la pongo a un lado* con el estado de guerra, el Grimorio de Gustaffon recobrando poder en las Ruinas de los Hombres Lagarto, la llegada de aliados refugiados... no podemos permitirnos que esta disputa religiosa termine en una guerra civil que haga sangrar aun más el dominio... *señalo el mapa* bajo Piedrahundida se extiende un túnel que fue ideado como vía de escape en caso de asedio, algo que nos resultará de utilidad si las cosas empeoran con Altoviento pero... este túnel no es mi único descubrimiento *señalo el otro pasadizo que conduce hasta el templo* bajo el Templo de Ylathia hay unas catacumbas que conectan con el viejo pozo... *saco un poco de pólvora negra de la bolsa* el plan de contingencia es llevar hasta ahí en secreto cuatro barriles de esta sustancia y detonarlos en caso de que esa "Piadosa" complique aun más las cosas *miro al resto de miembros del consejo* los barriles ya han sido creados y sé que este plan no es plato de buen gusto... pero debemos tener un as bajo la manga que nos sirva para neutralizar de un solo golpe este problema interno, peor aún que los externos y lamentablemente fatales si se unen ambos...

*De mi yesquero produzco una pequeña chispa que hace que la pizca de pólvora negra detone. La cantidad es ínfima, pero lo suficiente como para asombrar a todos aquellos que jamás han visto tal cosa les sorprenda*

- Por ello, solicito que Enyra me ayude en la labor de llevar los cuatro barriles a esas catacumbas, seleccionando a soldados fieles a ella y a los Oroveccio por encima de la fe que sirvan como peones en su transporte y silencio... *miro a la general* ojalá encontremos una solución alternativa que evite llevar a cabo este acto, pero debemos estar prevenidos... estamos ante un punto crítico en el que todo lo creado por Lord Fabrizio puede desmoronarse por completo... si las cosas se ponen peores de como están, será mejor cortar la cabeza de la serpiente antes de que muerda...

*Recojo el mapa y guardo la bolsita de pólvora por si en algún momento aparece Abelio*

- Por supuesto, si se llevase a cabo este plan B... sería bueno buscar la manera de que Abelio no esté en el interior del templo cuando suceda...

*Miro a Gerad*

- Con respecto a la mejora... necesitamos que Enyra mejore en sus artes ante las hostilidades que e avecinen, pero... teniendo en cuenta que esta estación solo dispone de dos estaciones... pediría mejorar en mis artes arcanas primero, para poder producir no solo un recurso, sino dos antes de que finalice la estación y a la par, adquirir nuevos conocimientos arcanos que pueda emplear en batalla apoyando a las tropas de Piedrahundida y el próximo mes, que nuestra heroida Enyra mejore sus habilidades militares... *miro a Enyra* sólo si vos está de acuerdo con ella, señora...

*Sin más, me callo y me siento a la espera de la respuesta de mis compañeros*
Hasta la persona mas pequeña puede cambiar el curso del futuro.

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Starkvind » 29 Ago 2019, 14:03

Cuando Abelio regresa al interior del Templo de Ylathia, La Piadosa se encuentra expectante. El griterío del exterior es enormemente ruidoso, y al escuchar como esos plebeyos ignorantes se mutilan por arrebatar una de las monedas que han brotado de aquel miserable se regodea. Saborea la agonía de los mortales y como se arrojan a un abismo espinoso con tal de escuchar un susurro de su señora a través del bosque.


— Eres una buena marioneta, Abelio. No eres más que un porquerizo de Ylathia, un bufón emasculado que ladra aquí y allá lo que yo le diga. — La Piadosa se jacta de sus diabólicos actos. Sus vestales, pobres campesinas que no han superado la pubertad, la observan en el improvisado trono de madera que ha obligado construir en el centro de la iglesia. — Pero esto me aburre. Llega el momento de MI cosecha y no quiero que estos simplones me molesten... ¡Abelio Floricarpio! Reúne a todos nuestros soldados de la fe y asegúrate que no dejan títere con cabeza en la Fortaleza. ¡Las calles del pueblo deben estar limpias de avariciosos! Y no hay más avaro que el que se esconde entre muros de piedra... ¡y rodeado de magia!

Para ir adelantando la ficción, después del Consejo en el que os habéis reunido SIN Abelio, recibís el anuncio de que un importante inquisidor ha llegado desde las Cámaras de Varlyna.

Información sobre Malasthar

Cuando era aún un reino, Varlyna era la capital de Malasthar. Una ciudad geométrica ubicada en las llanuras de la región de El Dominio en la que, siglos atrás, se libró la gran batalla contra Artrexa. El Imperio de Artrexa, una potencia rival, había sido acorralado por Malasthar hasta el último momento en el que el emperador decidió atacar la capital del reino. La devastación asoló Varlyna y solo quedaron en pie unos edificios de piedra negra, que estaban ahí mucho antes de la fundación de la ciudad. Los malasthinos decidieron trasladar su centro de poder a la recién establecida Beslitz, en la costa, y dejar atrás Varlyna, que se transformó con el paso del tiempo en una ciudad prisión y cuna del poder principal de Ylathia.


Acompañado por su cohorte de templarios, el inquisidor Rewill Borney se presenta en el salón principal de Piedrahundida, alarmado por la petición de duelo de los Orovecchio y la reciente peregrinación hacia el templo en busca de la Piadosa. Vamos a suponer que se encuentra con alguno de los personajes jugadores para hablar sobre lo que ocurre.


— Acabo de ver a un grupo de campesinos intentar matarse entre sí por estas burdas representaciones de Ylathia. — muestra una moneda ensangrentada que, al tacto, parece de latón. — ¿Cómo osáis pedir un duelo sanciado por el Tribunal de Beslitz y permitís esta herejía en vuestras calles? ¡Exijo ahora mismo una explicación!

Por cierto, toda esta situación con los refugiados, los nuevos Zelotes de Ylathia, la presencia de la inquisición en la ciudad, ha minado mucho la moral del pueblo. Los Marjales de Omudax pierden 1 punto de Moral, les queda 3.

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Enyra Petreius » 29 Ago 2019, 15:43

El soldado entra en mis aposentos dando un portazo y lanza un par de monedas ensangrentadas sobre el mapa que Alessia y yo estabamos consultando. Habla casi sin aliento, ha venido lo más rápido que ha podido.

- Mi señora, Will ha muerto. Lo han destripado como si de un cerdo se trarase. Y todo por la avaricia que tanto condena Abelio.
- Cuentanos lo que ha pasado exactamente, Leandro.

Le pide Alessia al soldado, yo permanezco en silencio escuchando con detalle todo lo ocurrido. Cuando el relato termina me pongo en pie y doy la orden de activar el "Protocolo Masamadre". Se alzan vanderas rojas en todos los mástiles del centro de entrenamiento y se cuelgan los estandartes en las ventanas. Toda Piedrahundida sabe lo que significa. Me pongo mi armadura completa, mi capa negra y salgo hacia el Templo.



Llego al Templo y detrás TODO el ejército. Solo una sección se ha quedado en el cuartel. No hace falta dar ordenes, todos mis hombres, fieles a la familia Orovecchio, comienzan a disolver a toda la muchedumbre reunida alrededor del lugar santo. Golpes, empujones, no hay piedad por parte de mis hombres, los que se resisten son arrestados, gritos, incertidumbre. Solo cuatro personas logran salir corriendo y refugiarse en el Templo. Con la mirada llena de ira fija en las puertas del Templo de Ylathia me subo en unas cajas, altillo improvisado que me sirve para dar mi sermón. Me doy media vuelta y comienzo a hablar.

- Gente de Piedrahundida, he activado el Programa Masamadre.

Cuchiceos.

- Cuando vine aquí por última vez fui muy amable con Abelio y su gente. Le di un aviso. Porque todos nos podemos equivocar, porque todos merecemos una segunda oportunidad. ¿Y qué recibo a cambio? ¡Traición! -señalo al cadáver de Will que aún está tendido en el suelo rodeado de moscas-. Traición a la familia Orovecchio matando a uno de sus hombres. Traición a mi persona por matar a uno de los míos. ¿Y sabéis qué? Will Vitale ya no podrá tener una segunda oportunidad, ya no podrá ver a sus hijos crecer. ¿"Milagro", decis? ¡Y una mierda! ¡Magia! ¡Magia negra, es lo único que veo aquí! El "milagro de las monedas" no son más que trucos baratos obrados por fuerzas arcanas.

Más cuchicheos y revuelo. Me giro hacia el Templo.

- ¡Abelio Floricarpio, quedais arrestado por traición! Tendrás un juicio justo, pero debes dar la cara.

Los fieles comienzan a abuchearme y a gritarme improperios pero en nada quedan sepultados por los aplausos y vítores del resto de la gente de Piedrahundida.
Off Topic
Protocolo Masamadre.

Se van a repartir hostias como panes. Queda dado el toque de queda y una localización (el Templo en este caso) queda aislada/acordonada del resto. Un dispositivo militar al rededor del templo indica hasta dónde se puede llegar, imposibilitando el acceso al mismo sin una orden de Enyra.
Me quedo dentro de la zona prohibida, esperando paciente a que Abelio se rinda. Alessia accede y me susurra algo. Ella se queda al frente de la situación hasta que al cabo de un rato vuelo y se marcha dirección a la fortaleza de Lord Fabrizio.

En el consejo.

Alessia entra en la sala tras Gerad. Cuando todo los miembros estén , menos Abelio, ella hablará.

- Señores, mis respetos. Hablo en nombre de mi señora Enyra. He estado presente en todos sus consejos, y la general me ha instruido bien. Pienso como lo haría ella, podéis confiar en mi palabra. Enyra se va a quedar en las puertas del Templo hasta que Abelio salga de allí. Se quiere encargar en persona de ello. Piensa que cometió un error no parando todo esto antes y que por su culpa ahora uno de sus hombres ha muerto. Todo lo que el señor Gerad ha dicho es muy importante, pero lo es más lo que está ocurriendo con su primo. Hay que pararle los pies.
Gerad escribió:
29 Ago 2019, 12:28
- Esta carta fue recibida ANTES de la llegada de la Piadosa. Por lo que no tendría por qué mentirnos. De hecho estoy bastante convencido de la veracidad de estas palabras, tenemos un ser maligno haciéndose pasar por enviado de Ylathia, y nos va a costar caro. Se supone que esa mujer es la madre del tal Fëanâro Vardamir, quizá sacando a la luz ese dato reaccione y muestre su veradero ser...
- Hay que hacerle ver al Monseñor Abelio que se ha equivocado de bando. No sé cómo se lo tomará.
Leezar Lockbruck escribió:
29 Ago 2019, 12:55
- Por ello, solicito que Enyra me ayude en la labor de llevar los cuatro barriles a esas catacumbas, seleccionando a soldados fieles a ella y a los Oroveccio por encima de la fe que sirvan como peones en su transporte y silencio... *miro a la general* ojalá encontremos una solución alternativa que evite llevar a cabo este acto, pero debemos estar prevenidos... estamos ante un punto crítico en el que todo lo creado por Lord Fabrizio puede desmoronarse por completo... si las cosas se ponen peores de como están, será mejor cortar la cabeza de la serpiente antes de que muerda...
- No es que me caiga bien, señor mago. Pero he de admitir que cuando tiene una buena idea la tiene de verdad. Cuente con la ayuda, nosotros nos encargaremos de ello.
La muerte nos sonríe a todos, así que devolvámosle la sonrisa.

Abelio Floricarpio

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 29 Ago 2019, 16:04

Tras recibir instrucciones de su señora, Abelio abandona el templo, cojo, con su báculo (en su frasco de agua bendita ya no hay agua, hay sangre menstrual de las vestales) y las monedas en los ojos.
Arenga a los fieles acampados y la autodenominada guardia de flagelantes. Cruza Piedra Hundida hasta el fuerte.

Mientras la cohorte se reúne masonicamente, y debaten que hacer, se oyen gritos fuera, golpes en el muro y las puertas, una Piedra rompe la cristalera de colores y cae en medio de la sala de reuniones.

No se si mis compañeros PJs abrirán o no, pero se oirá a Abelio entre la multitud:

"¿Que sois ahora, traidores? Gentes de Piedra Hundida, sed testigos de cómo los usurpadores del vetusto trono de Lord Fabrizzio en cuanto el viejo abandona a su pueblo. Se reúnen incumpliendo la ley...sin mi!!! La voz de la Diosa, el poder religioso!!!
¿queréis que os gobierne un tullido sin mano incapaz de engendrar herederos? ¿dejaremos que os gobierne un grupo de conspiradores formado por un extranjero o un enano mago ?"
La muchedumbre grita "No"
Abelio sigue "¿queréis ser todos bendecidos y gobernados en prosperidad, poder, riqueza y abundancia por un ser superior, una Diosa?
Se oye "si"
Abelio prosigue "¿Draconio... quieres morir en un duelo a causa de una noche de pecado? Seguro que no. Ven, con nosotros, deja que Rufiana te ame de verdad y nadie podrá pararte. Enyra, mi favorita, recta, firme, fuerte, ¿por qué no aceptas a Rufiana y te conviertes en su invencible espada llameante? Gerad, siempre preocupado por las riquezas, la comida , la madera ¿sabéis que nuestra señora es capaz de proveer todo eso gracias a nuestra fe? No más trucos de prestidigitador enano!!! Que el pueblo contemple!!!"

Abelio golpea el suelo con su báculo y comienza a gritar de dolor, llora sangre tras las monedas, un torbellino de traducido éter verdoso lo rodea, obra de Rufiana sin duda , y del suelo quebrado que comienza a temblar surge una veta de mármol y dos chumberas repletas de higos.
La multitud enloquece.
Un canto a Santa Rufiana invade el espacio y retumba con cientos de voces de los fieles.

Entonces aparece el inquisidor que ha venido de visita u contempla el milagro oficiado.

Abelio, exhausto sujetandose al báculo le dice "Se testigo y cuentaselo a los idiotas de la Papisa que se burlaron de mi!!!"

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 29 Ago 2019, 16:11

Veo el post de Enyra , supongamos que todo ocurre entre castillo y el templo.
Tras ella el ejército.
Tras mia el populacho flagelantes.
Mi discurso será el mismo Pero aparte tiento a los soldados de cambiar de bando.
Uso mi habilidad "CONVENCER MASAS"

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Gerad » 29 Ago 2019, 17:06

Starkvind escribió:
29 Ago 2019, 14:03

Para ir adelantando la ficción, después del Consejo en el que os habéis reunido SIN Abelio, recibís el anuncio de que un importante inquisidor ha llegado desde las Cámaras de Varlyna.

Acompañado por su cohorte de templarios, el inquisidor Rewill Borney se presenta en el salón principal de Piedrahundida, alarmado por la petición de duelo de los Orovecchio y la reciente peregrinación hacia el templo en busca de la Piadosa. Vamos a suponer que se encuentra con alguno de los personajes jugadores para hablar sobre lo que ocurre.

— Acabo de ver a un grupo de campesinos intentar matarse entre sí por estas burdas representaciones de Ylathia. — muestra una moneda ensangrentada que, al tacto, parece de latón. — ¿Cómo osáis pedir un duelo sanciado por el Tribunal de Beslitz y permitís esta herejía en vuestras calles? ¡Exijo ahora mismo una explicación!
Como Manto es mi deber recibir al inquisidor, así que le recibo con mis ayudantes.

- Mi señor Borney, llevamos meses dedicados a la guerra, perdiendo hombres y recursos, en nombre del gran Imperio de Malasthar. Y los traicioneros Buelhorn no nos han dejado mas opción que un duelo o acabar con los ya mermados ejercitos que disponemos para el Imperio. Una persona de su posición entenderá que ha sido la mejor opción.

Tomo aire

- Y respecto a las burdas representaciones de Ylathia, llegais en buen momento. Sospechamos que una entidad sobrenatural ha engañado al Obispo Floricarpio, y nuestra General está tomando cartas en el asunto.

Intento mostrarme seguro a la vez que intento convencerle de nuestro punto de vista. (Engatusar de buenas es lo mío)

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 29 Ago 2019, 17:42

Enyra Petreius escribió:
29 Ago 2019, 15:43
Leezar Lockbruck escribió:
29 Ago 2019, 12:55
- Por ello, solicito que Enyra me ayude en la labor de llevar los cuatro barriles a esas catacumbas, seleccionando a soldados fieles a ella y a los Oroveccio por encima de la fe que sirvan como peones en su transporte y silencio... *miro a la general* ojalá encontremos una solución alternativa que evite llevar a cabo este acto, pero debemos estar prevenidos... estamos ante un punto crítico en el que todo lo creado por Lord Fabrizio puede desmoronarse por completo... si las cosas se ponen peores de como están, será mejor cortar la cabeza de la serpiente antes de que muerda...
- No es que me caiga bien, señor mago. Pero he de admitir que cuando tiene una buena idea la tiene de verdad. Cuente con la ayuda, nosotros nos encargaremos de ello.
*Asiento a Enyra y la sonrío*

- Es una lástima señora, vos sí me cae bien...

*Sin más que decir, cuando finaliza el Consejo Enyra o Alessia seleccionan a una cuadrilla de sus hombres más leales, entre los que está Octavio. Me acompañan a la sala alquímica portando unas carretas para transportar las cajas. Con cuidado, superviso el transporte manteniendo el máximo cuidado y empleando lámparas cerradas de vidrio en lugar de antorchas para evitar incidentes*

*Les dirijo hacia la sala contigua y pulso el interruptor secreto que activa el resorte que abre la puerta secreta. La piedra raspa el suelo y veo cómo el sudor comienza a bañar la frente de algunos de los soldados*

- Si seguís mis indicaciones, no habrá nada que temer... confiad en mí... *intento calmarles, surtiendo algo de efecto pues los cuatro combatieron junto a mí y al resto en la batalla por Villa Musgosa y la Torre de Gustaffon*

*Nos internamos por el corredor, despacio, con cautela. Rompo la marcha con la lámpara en alto. Cuando llegamos a la intersección, escojo el pasadizo derecho que conduce a las catacumbas del Templo de Ylathia. El corredor se interna en el subsuelo, se nota la pendiente. Los humanos pueden sentirse incómodos ahí, pero para un enano, es su entorno natural. Transcurrido un rato, la pendiente cesa*

*La tonalidad de la piedra cambia, al igual que su manufactura. Hasta ahora el corredor era poco más que una cavidad rupestre, pero ahora, el suelo, las paredes y el techo denotan la mano del hombre. Al fondo, vemos como un rayo de luz desciende y apago las lámparas, es la boca del Pozo de Ylathia que irradia luz desde arriba. Me coloco un dedo en los labios y miro a los soldados para indicarles que debemos tener silencio absoluto*

*Al llegar a la parte de abajo del pozo, la escena es desalentadora*

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*Al principio parece que están durmiendo. Todas ellas con los brazos cruzados sobre el pecho. Es raro, pero en cierto modo reflejan paz. Una paz que se ve evaporada en cuanto contemplamos cómo sus vestidos no son escarlatas, sino que se encuentran teñidos de sangre. Uno de los guardias, el más joven, contiene una arcada, mientras que el resto apartan la mirada con desagrado. Cada una de las vestales tienen un agujero sobre el sitio en donde deberían estar sus corazones y sus expresiones son de pánico. Las arrancaron el corazón estando vivas*

*La sangre aún gotea de sus cuerpos e intento mantener la calma. Indico a los soldados que coloquen las cajas en el suelo y sacamos de ellas con cuidado los barriles de pólvora negra. Preparo la mecha con cuidado e indico que se alejen por donde hemos venido. Una vez termino, observo de nuevo los cuerpos salvajemente mutilados de las vestales y las cierro los ojos, musitando unas palabras en mi idioma materno*

*Extiendo la mecha hacia donde se encuentra esperando el grupo de soldados, a unos doscientos metros de donde hemos dejado los barriles*

- Ya hemos terminado... *hablo en voz baja y toco en el hombro al más joven* ahora habrá que esperar la orden de Enyra... *fuerzo una sonrisa para tranquilizarlos* pronto terminará este infierno...

- Es curioso... *dice Octavio* eso dijo el crío antes de irse a la Biblioteca...

- ¿Cómo dices?¿Qué crío?

- Mario ¿qué crío va a ser?

- ¿Cómo que le dejaste irse?

- Señor, la cuarentena cesó y el crío quería leer más *se encoje de hombros* yo solo cumplía órdenes y su cautiverio había cesado...

- Maldita sea Octavio... *un chasquido a doscientos metros de nosotros me interrumpe y hace que me gire*

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*Mario me observa desde el fondo del corredor, junto a los barriles y las vestales muertas, sujetando contra su pecho el Grimorio de Gustaffon con una mano y con otra sosteniendo en lo alto una antorcha*

- ¡Mi camino en este mundo ha finalizado Leezar! *me grita* ¡con la destrucción de este libro Mogg'Shattoth será expulsado de una vez por todas!

*De pronto, una figura desciende del pozo, una figura nívea que cae con gracia felina junto al niño*

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- ¿Y vosotros qué hacéis aquí sucias ratas purulentas? *dice con desprecio Rufina, con la boca y el pecho ensangrentados*

- ¡Es hora de liberar Piedrahundida del mal! *grita Mario con el rostro imperturbable*

- ¡NOOOOOOO! *grito, pero una bocanada de aire cálido me golpea el rostro arrojándome hacia atrás. Todo se vuelve negro, la oscuridad me envuelve*

*Tirada de Intelecto para ver si calculé bien la explosión y no hago un cráter donde estaba Piedrahundida*

Imagen

Fallo

*Gasto un Contador de Historia para evitar el desastre más absoluto*

Contador de Historia*En el exterior del Templo, la gente congregada alrededor suyo ve cómo una columna de fuego sale proyectada hacia el exterior desde el Pozo de Ylathia. Sin embargo, tan pronto apareció, desaparece, pero el suelo tiembla como si se tratase de un terremoto, haciendo que la gente que rodeaba el Templo de Ylathia trastabille y se caigan*
Última edición por Leezar Lockbruck el 29 Ago 2019, 18:38, editado 4 veces en total.
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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Drake » 29 Ago 2019, 17:46

El rugir de la piedad.
Abelio hizo algo, algo que... ¿Mostró el verdadero rostro de La Piadosa? Viendo su enfado no era buen momento para seguir dudando. Sigo sin saber que hacia en su dedo un anillo de los Orovecchio, pero sera algo que tendrá que ser contestado más tarde, la llegada de lo que queda de los Leone a trastocado un poco la situación.

Los invitados de una boda.
Atiendo personalmente a Bianca Leone y su gente, lo que les ha sucedido no tiene perdón y sera castigado con severidad, los perros Buelhorn carecen de honor, atacar a sus propios vasallos de esta forma. Me repugna. Sera un placer arrancarle la vida a Josah Buelhorn.

Mi trato con Bianca Leone es de sumo respeto y más con la terrible situación que ha tenido que vivir. Intento acomodar a la mayoría de los supervivientes como mejor puedo, encargándome en especial de que las mujeres y los niños sean acogidos temporalmente por las familias de Piedrahundida. Los hombres y soldados tendrán que conformarse con tiendas de campaña provisionales.

Bianca Leone no puede evitar sentirse culpable. El amargor de la viudedad y la soledad la llevo a cometer un terrible error. Se confeso entre lagrimas tras dar un paseo con ella por piedra hundida. No pude evitar sentir pena. Una mujer que se marchitaba en la soledad, que sentía el anhelo del calor, hecho mano de una pequeña trampa para obtener lo que quería. Y ese deseo la ha llevado a perder todo cuanto tenia. La intente consolar en un abrazo mientras sus lagrimas mojaban mi hombro.

Solo el esfuerzo importa.
Enyra se ha ofrecido para entrenarme y he aceptado su oferta, es mejor entrenar acompañado. En su día entrenar era gran parte rutinaria de mi día a día, pero con la edad las buenas costumbres se van perdiendo. Enyra es estricta con los horarios, pero me habituó rápido, me gusta, me recuerda tiempos mejores. Rutinas de ejercicio, correr, llevar troncos de aquí allá y largas sesiones de espada con soldados de la guardia y en contadas ocasiones con la propia Enyra.

Fue divertido, cada combate con las espadas de maderas no duraba mucho más de un minuto (En el combate uno a uno, un corte es suficiente para ganar) por lo que la fila de "sparrings" era bastante larga. Fue divertido ver a algunos soldados apostar por sus capitanes o por tal y cual soldado en si me ganaría o no. Me trajo buenos recuerdos, recuerdos buenos de justas y torneos pasados. Uno de los días que más emociono a la guardia fue un combate a boxeo contra Enyra. ¿Quien gano? Solo los que estuvieron ahí lo saben. Fue divertido.

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 29 Ago 2019, 19:35

Tras el temblor y la columna de fuego, Abelio insiste en "CONVENCER MASAS" a los soldados:
¿Lo veis? La Diosa está furiosa!!! Arrepentidos. Enyra, abraza la verdadera fe y dirige a los flagelantes!!! Fabrizio ¿donde está? ¿sacando sus apetitos con la única mano que le queda en una ciénaga?

Abelio Floricarpio

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 29 Ago 2019, 23:10

Bueno, pues dado el hype que está generando esto offtopic, vuelvo A la carga ganandome el puesto de "Most hated player" ...

Abelio es muy convincente, lleva años dando misas, sabe hablar, y algunos soldados sucumben al discurso, y a que entre los flagelantes tienen hermanos, cuñados e hijos. Y todos profesan la misma religion.
Otros resisten firmes junto a su capitana. Pero esto parece minar la confianza general de la tropa.

Abelio insiste, se arrodilla, con los brazos abiertos: "Enyra, tu lugar está aquí, al frente de una legión sagrada. ¿Que has conquistado el último año? Nada!!
Nos han atacado no muertos, lagartos, nos han estrellado un dirigible en la muralla... ¿Y que territorio hemos ganado? Ninguno. Tu espada pide sangre. La historia pide una nueva líder. Y Rufiana te hará su adalid. Sabes que Ylatia sólo nombra capitanas, nunca capitanes, por eso siempre te he admirado... te he... idolatrado... Enyra... dad el paso necesario . Hagamos de Piedra Hundida una gran nación Santa. Aplastemos a nuestros enemigos. Con la bendición de Rufiana, nada va a salir mal. Ten fe"

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Alim de Mostaganem

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Alim de Mostaganem » 30 Ago 2019, 10:06

Off Topic
Voy a proponer la siguiente continuación, pero como implica que otros personajes interactúen de formas específicas, lo dejo abierto, en plan propuesta; si la gente quiere corregir o añadir algo, o simplemente no está de acuerdo en absoluto, lo retiro y santas pascuas
La explanada del templo está ocupada sólo por soldados y los pocos civiles que no han huido lo bastante rápido. Después de la atronadora explosión, reina un silencio nunca visto. Al cabo de algunos instantes, los primeros curiosos empiezan a afluir hacia la explanada, mirándose entre ellos, preguntándose qué ha sucedido, buscando una explicación...

Mientras Abelio desvaría, de rodillas ante el templo, en un espacio acordonado que comparte sólo con Enyra, se me ocurre una idea. Me levanto —sólo Enyra y algunos de sus mejores soldados no han caído al suelo con el temblor de la explosión— y me dirijo al cordón.

¡Enyra! ¡Mi señora! —le grito, haciendo gestos de que me permita acercarme.

Enyra asiente, mientras duda si encerrar, apalizar o ajusticiar a Abelio en el sitio. Me acerco rápidamente y le confío en voz baja:

—Se me ocurre una forma de salvar esta situación, y de impedir que esto se convierta en el mayor desastre de la historia de Piedrahundida, si me seguís la corriente —Enyra duda del ujibo, pero mira a su alrededor, y piensa que la cosa no puede empeorar mucho. Asiente de forma apenas imperceptible—.

Señalo a Abelio y le digo a Enyra:

—Tomadlo como si estuviese herido, y ayudadle a entrar en el templo, con vos y conmigo, solamente.

Abelio está medio ido, ha perdido toda noción de lo que le rodea. No sé qué ve, y probablemente él tampoco. Sigue con su verborrea, pero se deja llevar —o quizá simplemente no puede resistir la fuerza física de Enyra—. Una vez dentro del templo, fuera de la vista de la explanada, indico a Enyra que sujete a Abelio, y le doy cuatro bofetadas con media vuelta de carrerilla, como cuatro explosiones. Enyra pone cara de sorpresa, y no puede evitar que una sonrisa acabe aflorando a sus labios.

—¡Monseñor, calmaos y escuchad!
—¡La Señora... La Señora no...! —le meto otras dos bofetadas, aunque la mano me está doliendo ya con ganas—.
—¡ESCUCHAD! La situación es un desastre: la que creíais vuestra señora, lo fuera o no —y no voy a entrar ahora en discusiones teológicas— ha perecido. Sólo hay una manera de salvar la situación, a Piedrahundida y la fe en Ylathia, y esa es vuestro único deber —le suelto otra bofetada—.

Parece que Abelio se centra un poco, y empieza a escuchar. De vez en cuando intenta interrumpir, pero le corto en seco. Si insiste mucho, le arreo otra bofetada:

—Esto es lo que vais a hacer. Vais a tomar este paño —cojo un trozo de tela blanco que se haya salvado, de donde sea—, vais a salir a la explanada, vais a explicar que una fuerza demoníaca, parecida a la de la Torre de Gustaffon, se había aposentado bajo el templo, y que Doña Rufiana ha bajado a combatirla. Lamentablemente ha tenido que hacer uso de todo su poder, y eso ha ocasionado una explosión que ha acabado con la vida del demonio y de la Mártir. Este paño —señalo lo que llevo en la mano— es lo único que se ha salvado, la única reliquia auténtica que nos queda de la Santa, y será venerada en este templo por los siglos de los siglos.

Hago una pausa, y dejo que las palabras se acomoden en el transtornado cerebro de Abelio.

—Además, ofreceréis a los presentes, por primera y única vez en este siglo, la posibilidad de besar la reliquia, e invitaréis a hacerlo en primer lugar a los bienaventurados que han conseguido hacerse con las monedas sagradas sacadas del soldado muerto. Vos, mi señora Enyra, tomaréis nota de quiénes han sido los locos asesinos, y después haréis con esa información lo que creáis pertinente. ¡Abelio! ¡ABELIO! Así restauraréis la fe en Nuestra Señora, en la Iglesia, y en vos mismo. ¡Tomad el paño y salid a cumplir vuestro deber de fortalecer la fe de los habitantes de los Marjales!
Off Topic
Repito lo dicho arriba: todo esto sometido a la aprobación de Enyra y Abelio. Si quieren añadir, quitar o modificar algo, no hay problema. Y si no os gusta la idea y queréis que la retire del todo, pues también vale.
احذر عدوك مرة وصديقك ألف مرة فإن انقلب الصديق فهو أعلم بالمضرة

Abelio Floricarpio

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Re: [1x05] Capítulo quinto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 30 Ago 2019, 15:11

Agarro fuerte a Alim tras las bofetadas .
A marabunta humana está desquiciada, gritando, haciendo frente a la Guardia.
"Alim, muchacho.... ¿¡Que dices que ha pasado?! Loco!!! Locoooooo!!!! La única posibilidad de esta población de prosperar, de enriquecerse, de vencer a las poblaciones vecinas que nos hostigan!!! ¿has olvidado ya la mano de tu padrastro? Débil. Ere débil y cobarde!!! Tu maldita fe afeminados de multidioses es DEBIL!!!! Y lo has demostrado. Ladina ratilla de palacio!!!
Con Ella hubiésemos tenido de todo. ¿Que tenemos ahora? Nada.
¿una comedora de corazones? ... "
Sollozo sangre, las monedas caen de mis ojos que son 2 ampollas quemadas y ciegas.
"... dime Ujibo.... ¿existe de verdad algún Dios? ¿Dios es la palabra? La FE es el único Dios. Y esta gente, tenía FE . ¿Que tienen ahora? Hambre, miedo, odio, pobreza.
¿crees que Leezar puede dar de comer a toda esta gente con un hechizo? ¿crees que Gerad elegirá bien el próximo mes? ¿Enyra ha conquistado algo?
¿va a ser Piedra Hundida el burdel del viejo Fabrizio por siempre? Mirale... le quiero....es mi primo... Pero su gobierno está muerto. Sólo ocurren desgracias. Y mira su hermano Draconio, sólo ha traído deshonra y su vida cuelga de un hilo, siempre está tan borracho que no ganará su duelo y rechazo una boda de interés sin polémicas.
¿quieres todo esto? ¿crees que quedará algo por heredar chaval? Sólo ruinas!!!! Yo ya no veo, he perdido mis ojos, y también es culpa vuestra!!! "

Por el pozo que salió el fuego, está creciendo raudo musgo rojo... musgo rojo!!!! Trepa piedras y casas y cubre hierbajos y maleza entre los adoquines. Avanza como un riachuelo por cada grieta.
La sangre de la santa.
La mala hierba carmesí alcanza mis botas y me trepa.
"Todos tenemos que arrepentirnos, joven amigo... Enyra... Haz la guerra de una vez por todas o clavaron tu cabeza en una pica"
El musgo me trepa, me cubre la cara y se me mete por la boca, y cuando me tapa la coronilla, cae como bolas de tierra y hierbajos.

Enyra y Alim están impactados. No se han dado cuenta. Pero ahora lo oyen.
Los disturbios han comenzado.
Los flagelantes luchan contra la Guardia a grito de "herejes" "tiranos" "libertad" "Por Abelio el Leal"
"Abajo con los falsos Orovecchio"

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