[1x06] Capítulo sexto «Reposo de Gaaladar»

Cuando los protagonistas de Ylat completen una Sesión, aparecerá aquí a la vista de todo el público.
Abelio Floricarpio

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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Abelio Floricarpio » 26 Nov 2019, 15:09

Un.... pulpo???

No hay krakens de cieno en el Marjal desde hace... 80 años? Los pescadores del Marjal los diezmaron.

A no ser .... Que.... grutas, señores, aguas subterráneas.... Cephilio (digo a uno de los 2 monaguillos que me quedan) ve a por los mapas orograficos del Marjal, aprisa muchacho.

Mientras el zagal sale escopeteado prosigo.... el templo lagarto en ruinas está sobre el cenote de Pak Pal Baahl. Los primeros colonos recogen historias de que allí los lagartos sacrificaban incautos hombres y mujeres para apaciguar al Señor de Los mil Brazos....
¿Y si en el cenote de aguas subterráneas habitase ese ser?

Pero aún así... Un pulpo??? ¿Que tipo de divinidad es un pulpo?

Toso, escupo una flema marrón que parece que pudiese andar. Que asco. Mis pulmones están encharcados. No es peste púrpura, estoy seguro, pero puede ser neumonía, escorbuto, lepra musgosa.... No estoy bien, noto que me queda poca vida.
No oigo ya las voces. ¿eso es bueno? ¿Es malo?

Señora ayudales!!

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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 26 Nov 2019, 17:17

*Escucho lo que unos y otros miembros del Consejo dicen, niego con la cabeza al escuchar el apelativo casi infantil que emplea Enyra para referirse a Mogg-Shattoth y tuerzo el gesto cuando Alim propone tal estupidez hacia mi. Me mantengo unos segundos callado y le miro a los ojos*

- Hasta estos últimos acontecimientos, no conocía nada de la Peste Púrpura *me toco la barba pensativo* bueno, eso quizás es por lo poco que suelo salir de la Biblioteca *vuelvo la mirada al muchacho* los únicos experimentos que llevé a cabo fue el relacionado con la afección de Mario y fue a través de probar distintas fórmulas basadas en semilla lodosa, nada que fuese peligroso *frunzo el ceño, parece que estoy recapitulando mentalmente todo lo sucedido hasta ahora* también analicé el cuerpo de la Piadosa tras encontrarla en el marjal...en su momento, os informé del extraño suceso que se produjo con su carne a la hora de llevar a cabo su autopsia, lo cual, sabiendo que el demonio al que nos enfrentamos es de la carne, no es nada de extrañar... *vuelvo a parar pensativo* fuera aparte de eso, las pociones o conjuros que he empleado hasta ahora no son nada que otros magos no hayan utilizado antes que yo, sin ningún caso similar a esto que decís que es la Peste Púrpura...

*Me enciendo la pipa y le doy una fuerte calada*

- Sin embargo, por lo que decís, la Peste Púrpura parece estar en relación con la entidad maligna a la que nos enfrentamos *procuro no emplear su nombre verdadero, pero tampoco emplear un insulto ridículo* manifestándose en individuos que presuntamente estaban corrompidos por este ser *observo atentamente al ujibo* ¿Has notado algo fuera de lo normal que pueda haberte alarmado en relación entre esta enfermedad y tu cuerpo? *frunzo el ceño* y, evidentemente, no hace falta ser un genio para comprender que el demonio está intentando sembrar cizaña *doy otra calada* prometió vengarse de mí tras destruir su carcasa mortal, la que le confirió el desdichado Gustaffon, así como negarme a sus tentaciones de poder a través del grimorio de dicho mago *tras esto guardo silencio mientras el resto prosigue con sus discursos, esperando la respuesta a la pregunta que le acabo de formular a Alim*

*Cuando Alim pregunta por Uragana, arqueo una ceja*

- ¿Qué tipo de relación has tenido con esa muchacha?¿De simple amistad o habéis llegado a intimar? *me revuelvo incómodo en mi asiento* ¿antes o durante de estar influido por el demonio de la carne?

*Ante las intervenciones de Enyra y Abelio escucho y asiento, mostrando conformidad con las teorías de la general*

- Cómo no... parece que nuestros caminos nos conducen al templo al que tuvimos que ir hace ya tiempo a zanjar el asunto con los hombres lagarto...
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Enyra Petreius » 26 Nov 2019, 23:13

Abelio Floricarpio escribió:
26 Nov 2019, 15:09
Pero aún así... Un pulpo??? ¿Que tipo de divinidad es un pulpo?
— No es un simple pulpo, es un calamar gigante. Como hombre de fe debéis saber que los grandes espíritus deíficos se valen de avatares de carne para hablarnos a través de ellos, como lo que intentó hacer la falsa santa. En este caso se trata de la mismísimo Monarca de las Mareas. Es incluso posible que no se trate de un avatar, sino de una de sus muchas hijas, que permanecen ocultas por toda Ylat. Leandro es uno de sus paladines y nos puede ayudar en esto.

Señalo a Leandro, que de repente se pone tenso cuando la atención recae sobre él. No se lo esperaba.
Leezar Lockbruck escribió:
26 Nov 2019, 17:17
*Cuando Alim pregunta por Uragana, arqueo una ceja*

- ¿Qué tipo de relación has tenido con esa muchacha?¿De simple amistad o habéis llegado a intimar? *me revuelvo incómodo en mi asiento* ¿antes o durante de estar influido por el demonio de la carne?
— Se notaba a la legua que había algo más entre ellos, pero que hayáis relacionado el acto carnal con verga flácida es algo interesante... ¿es por eso que ahora no esté interesado por Alim? ¿Y si está tras ella ahora? No tiene mucho sentido, ya que ella no es de la familia y lo que le interesa son los pantanos, pero quizá sabe que para él es importante y la vaya a usar para presionarle...
La muerte nos sonríe a todos, así que devolvámosle la sonrisa.

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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 27 Nov 2019, 12:04

Enyra Petreius escribió:
26 Nov 2019, 23:13
— No es un simple pulpo, es un calamar gigante. Como hombre de fe debéis saber que los grandes espíritus deíficos se valen de avatares de carne para hablarnos a través de ellos, como lo que intentó hacer la falsa santa. En este caso se trata de la mismísimo Monarca de las Mareas. Es incluso posible que no se trate de un avatar, sino de una de sus muchas hijas, que permanecen ocultas por toda Ylat. Leandro es uno de sus paladines y nos puede ayudar en esto.

Señalo a Leandro, que de repente se pone tenso cuando la atención recae sobre él. No se lo esperaba.
- La hipótesis de Enyra tiene bastante sentido, más aún si tenemos en cuenta la relación entre esos octópodos y las semillas lodosas que tanto ansía el demonio.
Enyra Petreius escribió:
26 Nov 2019, 23:13
— Se notaba a la legua que había algo más entre ellos, pero que hayáis relacionado el acto carnal con verga flácida es algo interesante... ¿es por eso que ahora no esté interesado por Alim? ¿Y si está tras ella ahora? No tiene mucho sentido, ya que ella no es de la familia y lo que le interesa son los pantanos, pero quizá sabe que para él es importante y la vaya a usar para presionarle...
*Miro a Enyra a los ojos y puede percibir la preocupación en los míos*

- Si mantuvieron relación carnal durante el influjo demoníaco de Alim... *suspiro* puede que su interés no esté propiamente sobre Uragana, sino sobre el fruto de ambos... *de mi túnica saco un pergamino enrollado, hecho a partir de algún tipo de piel que no parece ser la habitual* "... y de la sangre nueva, se renovará la sangre vieja, siendo el momento en el que el amo oscuro, al fin se encarne..." *recito de memoria lo que parece ser un extracto del documento que muestro*

*Dejo el pergamino sobre la mesa por si alguien quiere leerlo y me reclino en mi asiento, dando una larga calada de la pipa, pensativo*

- Éste manuscrito lo encontré entre las pertenencias de nuestra joven "invitada" al volver del incidente en la cabaña... *miro a Alim* parece que se documentó a fondo en la Biblioteca... el documento es antiguo, realizado sobre una piel que jamás había visto... al menos, empleada para estos menesteres, así como escrito en sangre... *clavo los ojos sobre el muchacho* ¿Mantuviste relaciones carnales con la muchacha durante su estancia en Piedrahundida? *vuelvo a preguntar, esta vez con un tono más grave*
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Alim de Mostaganem » 28 Nov 2019, 07:16

Leezar Lockbruck escribió:
27 Nov 2019, 12:04
- Éste manuscrito lo encontré entre las pertenencias de nuestra joven "invitada" al volver del incidente en la cabaña... *miro a Alim* parece que se documentó a fondo en la Biblioteca... el documento es antiguo, realizado sobre una piel que jamás había visto... al menos, empleada para estos menesteres, así como escrito en sangre... *clavo los ojos sobre el muchacho* ¿Mantuviste relaciones carnales con la muchacha durante su estancia en Piedrahundida? *vuelvo a preguntar, esta vez con un tono más grave*
Me remuevo MUY INCÓMODO en mi silla. Este tipo de conversación, donde se me exige una franqueza fuera de lo común con respecto a temas extremadamente íntimos, me es totalmente ajeno.

Agacho la cabeza, no quiero mirar a nadie. Espero que alguien continúe la conversación, pero el silencio se hace largo. Cuando levanto lo mínimo necesario la cabeza, veo cuatro pares de ojos fijados sobre mí, taladrándome. Seis, contando los guardias que flanquean la puerta, y que me miran con una inconfundible sorna.

Sospecho que no hace falta que responda; ya saben la respuesta antes de que se la dé. Pero aún así, la seriedad de Leezar y sus palabras me han asustado, y creo que lo mejor es ser totalmente franco:

—Debo confesar que sí, yací con ella antes de mis... relaciones con Mogg-Shattoth —los guardias de la puerta apenas contienen la carcajada cuando uso la palabra «relaciones». Miro a Enyra, implorándole con la mirada que detenga la burla.

Leezar se echa hacia atrás en su silla, con cara de profunda preocupación, acariciándose la barba. Prácticamente puedo leer en sus ojos «me lo temía». Enyra mira al enano, esperando sus palabras. Abelio no ha cambiado su gesto lo más mínimo.Me pregunto si está realmente aquí.

—Y sí, también yací con ella... durante mis... —los guardias de la puerta casi no se aguantan la risa— relaciones con Mo... —los cabrones se ríen abiertamente, y Enyra los expulsa de la sala con una mirada furibunda. Estas risas les van a costar unas cuantas guardias nocturnas extra.

Creo que estoy iluminando la sala de color rojo con el rubor de mis mejillas.

Por fin, antes de que Leezar pueda abrir la boca, me sincero del todo:

—Y en cuanto a lo que habéis preguntado, no sé si es la enfermedad, pero tengo esta mancha —la muestro— en el antebrazo. Hasta donde yo sé, no la tenía antes de la muerte de Richerento —les cuento en detalle cómo fue, y lo que ocurrió a su muerte.
Alim de Mostaganem escribió:
17 Nov 2019, 15:34
Llevo lo que parecen horas caminando por esta zona tan asquerosa de los pantanos. Podríamos haber avanzado mucho más deprisa, pero Richerento parece estar en las últimas, y apenas se tiene en pie. Los dos hombres lagartos que nos siguen (¿nos escoltan, nos vigilan, o nos llevan prisioneros?) no saben muy bien qué hacer con él.

Finalmente, con unos pocos espasmos y unas palabras delirantes más, se queda todo rígido y cae al suelo. Está muerto. Un momento, ¿lo está? Me acerco a ver si respira. Estoy intentando escuchar su corazón cuando literalmente revienta, bañándome en todo tipo de fluidos, incluyendo una especie de asqueroso jugo púrpura.

Vomito.

Vomito un buen rato. Cada vez que parece que estoy recuperándome, vuelven las arcadas.

Cuando por fin parece que mi cuerpo se rinde, porque no tengo nada más que vomitar, me limpio como puedo, cuanto puedo. Busco un arroyo (no me cuesta mucho encontrarlo, por suerte), y me baño en el agua helada. Me quito toda la porquería púrpura de encima... salvo una mancha en el interior de mi antebrazo, que no se quita. No sé si es porquería, o tal vez un moretón de estos últimos días. Rezo para que sea eso.
Las caras de preocupación se acentúan profundamente en todos. Incluso Abelio vuelve de su ensoñación —o lo que fuera— y muestra la misma cara de ansiedad que los demás. Leezar frunce el ceño de nuevo. O no ha dejado de fruncirlo, pero lo frunce un poco más. Se levanta con la calma concentrada que algunas personas son capaces de mantener en las situaciones más tensas, se acerca a mí, saca un estuche metálico con una curiosa lente y con varias herramientas cuyo uso no podría adivinar, examina la mancha, y... [que Leezar diga lo que ve].
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 28 Nov 2019, 11:07

*Me irritan las muestras de simpleza de los soldados que nos acompañan, pero confío en que Enyra se ocupe de sus indisciplinados subordinados. Cosa que hace*
Alim de Mostaganem escribió:
28 Nov 2019, 07:16
—Y en cuanto a lo que habéis preguntado, no sé si es la enfermedad, pero tengo esta mancha —la muestro— en el antebrazo. Hasta donde yo sé, no la tenía antes de la muerte de Richerento —les cuento en detalle cómo fue, y lo que ocurrió a su muerte.

Las caras de preocupación se acentúan profundamente en todos. Incluso Abelio vuelve de su ensoñación —o lo que fuera— y muestra la misma cara de ansiedad que los demás. Leezar frunce el ceño de nuevo. O no ha dejado de fruncirlo, pero lo frunce un poco más. Se levanta con la calma concentrada que algunas personas son capaces de mantener en las situaciones más tensas, se acerca a mí, saca un estuche metálico con una curiosa lente y con varias herramientas cuyo uso no podría adivinar, examina la mancha, y... [que Leezar diga lo que ve].
*Mientras inspecciono minuciosamente su mancha sin tener contacto físico con su carne, tan solo empleando el instrumental, hablo con él*

- Durante vuestras relaciones, tanto íntimas como simplemente sociales ¿te comentó algo que debas destacar? Haz memoria ¿algún tipo de frase o comentario que quizás no le diste importancia en su momento y que ahora pueda tener más sentido? *le indico que gire el brazo y sigo inspeccionando*
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Alim de Mostaganem » 28 Nov 2019, 15:05

Leezar Lockbruck escribió:
28 Nov 2019, 11:07
- Durante vuestras relaciones, tanto íntimas como simplemente sociales ¿te comentó algo que debas destacar? Haz memoria ¿algún tipo de frase o comentario que quizás no le diste importancia en su momento y que ahora pueda tener más sentido? *le indico que gire el brazo y sigo inspeccionando*
—No, creo que no. Veréis, la verdad es que no hablamos mucho —intento una media sonrisa, que se quiebra al nacer.

Leezar levanta la cabeza, acogiendo mi intento de broma con frialdad, y me mira intensamente a los ojos.

—Bueno... quiza... No creo que tenga importancia, pero la primera vez que yacimos, se despidió de mí llamándome «Oro Nuevo». Le echo de menos, Leezar, y no puedo creer que ella esté involucrada en nada maligno. Lo único de lo que se le puede acusar es de tener ganas de aventuras, vivir y ver mundo. Es inocente como una florecilla —agacho de nuevo la cabeza, y miro con cierta aprensión los instrumentos con los que Leezar me examina. No me pasa desapercibido que hace todos los esfuerzos necesarios para no tocarme con sus propias manos...
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 28 Nov 2019, 16:28

Alim de Mostaganem escribió:
28 Nov 2019, 15:05
—No, creo que no. Veréis, la verdad es que no hablamos mucho —intento una media sonrisa, que se quiebra al nacer.

Leezar levanta la cabeza, acogiendo mi intento de broma con frialdad, y me mira intensamente a los ojos.

—Bueno... quiza... No creo que tenga importancia, pero la primera vez que yacimos, se despidió de mí llamándome «Oro Nuevo». Le echo de menos, Leezar, y no puedo creer que ella esté involucrada en nada maligno. Lo único de lo que se le puede acusar es de tener ganas de aventuras, vivir y ver mundo. Es inocente como una florecilla —agacho de nuevo la cabeza, y miro con cierta aprensión los instrumentos con los que Leezar me examina. No me pasa desapercibido que hace todos los esfuerzos necesarios para no tocarme con sus propias manos...
*Termino de inspeccionar al muchacho, guardo los utensilios y vuelvo a sentarme en mi asiento del Consejo. Observo a Alim durante unos segundos*

- Lo que tienes es un simple hematoma *digo finalmente, observando la cara de alivio del ujibo* conociendo ahora la virulencia de esa Peste Púrpura y el destino que siguió el corrompido Richerento, parece que nuestra acción prematura aislándote de ese ser maligno *miro a Abelio, quien parece absorto en sus pensamientos* te ha salvado la vida *miro a Enyra y vuelvo a mirar a Alim* Con respecto a las intenciones de Uragana, no sabemos si fueron conscientes o "inspiradas", pero por lo que dices, parece que concuerda con la profecía de este pergamino... ¿una muchacha deseosa de aventuras y emociones? Puede que ella lo viera así, no te lo niego, pero hay conocimientos que en malas manos, pueden ser terribles... *me levanto de mi asiento* quizás esta sea su última aventura... la joven ha escapado de Piedrahundida y es probable que con el fruto de ambos, corrupto por el demonio... que los dioses nos guarden si es así y no podemos evitar que escape... *me dirijo lentamente hacia la puerta* volveré a la Biblioteca a estudiar, a armarme de conocimientos arcanos que nos sirvan contra seres malignos... también enviaré una anfiptera a Lord Fabrizio y a Drake para que eviten que Uragana escape, explicando las graves consecuencias de ello... espero que no sea tarde...

*Abro la puerta del Consejo*

- Cualquier consulta que preciséis, sabéis dónde estaré... *miro a Enyra y a Leandro* cuando vuelvan del duelo, habrá que conformar una nueva reunión del Consejo y decantarnos por acabar de una vez por todas con los hombres lagarto de las ruinas, además de descubrir la forma en la que podamos recurrir a la ayuda de esa deidad zoomórfica en nuestra lucha contra el mal de los Marjales...

*Si no hay nada más que tratar, dejo en manos de Enyra el destino de Alim. Vuelvo a la Biblioteca y envío la anfiptera. Si no hay ningún acontecimiento más, estaré en mis aposentos o en la Biblioteca enfrascado en el estudio, rodeado de pesados y polvorientos libros de historia, magia protectora y ofensiva*
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Leezar Lockbruck » 30 Nov 2019, 16:29

Off Topic
Una cosa, para que no se olvide. Creo que va a tenerminar la estación y no hice recurso. Por este motivo, que Gerad como administrador decida qué recurso es necesario y lo hago.

Si nadie dice nada, generaré esta estación un Recurso de Piedra
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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Drake » 01 Dic 2019, 12:31

El Murmurllo contra el Sol.
Drake escribió:
24 Nov 2019, 23:44
Tirada de Frialdad (+1)
Beneficio de La Espada (+2) por Rango a todas las tiradas relacionadas con combate
Imagen
Éxito completo
Off Topic
No entiendo por que puse un +6 a la tirada, pero bueno. Quizas venga por la habilidad Duelos a espada que en Truñotonico se sumaban a la tirada. Pero bueno, siendo Frialdad (+1) y Rango 2 serian; 1+(2x2)=5. Igualmente sigue siendo un Éxito completo.
Starkvind escribió:
17 Nov 2019, 22:46
La partesana «Sol negro» choca contra la espada de Drake, desestabilizándolo durante un instante. Josah carga como un toro encabritado, haciendo largos movimientos con su arma y atosigando a su rival. En las gradas, Fabrizio respira de forma acelerada. Ni siquiera el tacto de su sacerdotisa, Scheziss, es capaz de tranquilizar al líder de los Orovecchio.

Sol negro volvió a temblar tras chocar con el arma de Drake.
La cabeza me va a mil revoluciones, son demasiadas cosas en las que pensar. Me he preparado durante semanas para este preciso momento pero no me imaginaba este sucio y miserable chantaje de los Buelhorn. ¿He visto bien, no? ¿Realmente esta embarazada?

Reacciono a los embistes de Sol Negro como de forma mecánica. Josah Buelhorn es fuerte, pero tosco. Mueve su partesana con rapidez haciendo arcos y movimientos circulares con ella, definiendo así una linea clara que no se puede traspasar. Pero él, no es tan rápido. Puedo girar a su alrededor con facilidad y si me alejo, le cuesta arrancar la embestida hacia mi. Es lento.

Eso me da tiempo a meditar la situación. Una ojeada más clara me deja verlo claramente. Paulina apenas se mueve, ajena al combate mantiene los ojos cerrados y una expresión de terror, y sí, claramente esta embarazada. Demetrius en cambio, no me quita ojo. Desde donde esta es imposible que Fabrizio los vea, señalarlos podría ser un error fatal, un solo descuido y esa lanza podría partirme en dos.

— Deja de mirarlos y mírame a mi, maldito Orovecchio. El bastardo desagradecido de tu hermano resulto que al final si tenia semilla en sus minisculos y marchitos huevos. Mira que cara, ni tu te lo esperabas ¿eh?
¿Realmente la esta amenazando o solo es un truco para tenerme distraído? No creo que estén tan locos como para matarla delante de todo el mundo ¿O sí?
— Por suerte hoy, sea como sea, habrá un Orovecchio menos en este maldito mundo.
El embiste de Sol Negro cada vez es más fuerte, no se cansa. Sí sigo sin actuar, esos golpes me dejaran sin fuerza los brazos y no podre hacer murmullar al nervudo.
Me concentro y dejo de oír al gentío de las gradas y las provocaciones de Josah Buelhorn. Hagan lo que hagan a Paulina, no esta en mi mano. Simplemente no puedo morir a manos de este bastardo.
Desde el cielo cae la punta tapando por un momento el sol y haciendo honor a su nombre, pero es bloqueada arrastrada contra el suelo. Sin guardia Josah Buelhorn recibe su primera estocada en un costado. Las primeras gotas de sangre hacen bramar el anfiteatro.
Cada uno empieza a entender el juego del otro y poco a poco los cortes van apareciendo en nuestros cuerpos. En una de ellas, el Sol Negro quemo mi mejilla cortando la tira del parcha y dejando al aire mi tullido ojo.
— Deja de moverte gusano tuerto y muérete de una vez.
El enfado de Josah cada vez es mayor, su boca esta apunto de echar bilis entre los dientes. Pensaba que seria más fácil pero no. Al fondo de la grada, su hermano comparte su expresión.
Josah empieza a girar a gran velocidad sobre si mismo moviendo con elegancia la partesana. La sangre que sale de sus heridas pinta levemente el suelo al girar. Su gran impacto hace vibrar al Nervudo haciendo que pierda el equilibrio justo cuando un segundo golpe del otro extremo de la lanza cercena desde abajo parte de mi clavícula y hace saltar la hombrera de mi armadura.
— ¡Ves Fabrizio! ¡¿Lo ves!? ¿Lo ves bien? Este tendrías que ser tu y no el desgraciado de tu hermano. Él no tiene culpa de que os pariera la misma ramera.
La sangre empapa mi pecho y mi pierna. De rodillas intentando mantener la postura mientras oigo gritar a Josah. Todo el publico esta de pies. El golpe de gracia sentenciara el combate.

Un momento, no hay ningún guardia de los Buelhorn al rededor. No lo ha habido durante todo el combate ¿Donde están?
Nada más comenzar el combate, una unidad de unos 30 guardias de la casa Buelhorn se dirigieron sin dudar a La panza reluciente de Mushuki. La llegada de los Orovecchio y un par de monedas a un empleado de la taberna revelaron que Uragana se encontraba ahí.
Sin mediar palabra uno de los dos hombres que acompañaban a Alessia callo al suelo muerto. Los soldados volvieron a exigir que entregasen a Uragana. Alessia no tuvo más remedio que entregarla.

— Tu arrogancia te hizo perder una mano. Pero tu inmensa idiotez y prepotencia hará que ahora pierdas un hermano.
Fabrizio mira con seriedad, como sabiendo que esto podría pasar.
Josah alza la partesana sobre su cabeza con las dos manos. Aun tengo fuerzas para empuñar la espada. La muchedumbre ya no se oye, solo un ligero murmullo. El Nervudo yace en la garganta de Josah, asomando ligeramente por su nuca. Su lanza cae al suelo a su espalda.
Desde el fondo, un brillo. Demetrius clava sin miramientos el filo de su daga varias veces en el vientre de su hermana.
Mi pie desencaja el cadaver de Josah de mi espada y este cae pesadamente sobre el suelo.
— ¡¡Fabrizio es Paulina en la grada, rápido!!
Corro hacia la grada, el publico no entiende que sucede cuando unos gritos se oyen en lo más alto. Un corro deja ver a Paulina tendida en el suelo y como la sangre brota sin cesar.
Corro detrás de Demetrius que ha abandonado el anfiteatro. Lo busco por donde se ha ido dejando un reguero de sangre tras de mi.
Corro todo lo que puedo por los callejones, pero después de haber subido todas las escaleras de las gradas, voy más pesado, sin aliento, sin fuerza.
A la vuelta de un estrecho callejón lo veo, subiéndose a un carruaje con un semblante serio. En el carruaje el emblema de los Buelhorn. Intento acercarme al carro mientras se marcha, no puedo.
Mis piernas tiemblan y caigo de bruces contra el suelo.
Tengo sueño y frito.

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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Fabrizio Orovecchio » 16 Dic 2019, 23:41

Un sabor metálico inunda mi lengua. La exhibición de habilidad de Drake había nublado mi percepción, pero ése era el objetivo. Josah había sido tan arrogante como para preparar un asalto tan cobarde a mi amada, a su hermana. A su propia sangre, a su sobrino. El primogénito de los Orovecchio. Aún no había nacido y la cacofonía de su llanto inexistente atormenta mi existencia.

Me traslado hacia el lugar donde yace Paulina, experimentando los estertores de muerte. La chamana Scheziss no es capaz de seguirme el ritmo, el tiempo que he pasado en el Santuario de los Pantanos me ha venido demasiado bien. Todo mi cuerpo está en tensión y lo único que son capaz mis sentidos de reconocer es la respiración entrecortada de mi esposa. Paulina.

Los Orovecchio y los Buelhorn nos habíamos unido para proteger nuestras tierras, olvidadas por el Imperio, y ser grandes por nuestra cuenta. Ay, la avaricia de Josah y la estupidez de Demetrius les ha llevado a un terrible fin. No puedo llorar, mis lágrimas se secaron hace muchos años. Farfullo una orden a mis soldados... «Buscar a Drake y matad a todo el que lleve el blasón de los Buelhorn» creo pronunciar. El último aliento de mi amada sucede entre mis brazos; no para de manar sangre de su vientre: de nuestro retoño y suya. No ha llegado a nacer, pero sé que era un varón.

Scheziss observa la escena a una distancia prudente, en completo silencio. Me advirtió en el Santuario de los Pantanos que si permitía que sucediese el duelo, mi progenie estaría en peligro. Estúpido de mi, asumí que era mi hermano. Me pongo en pie con el cuerpo aún caliente de la matriarca de los Orovecchio. Los asistentes al duelo, los Forneustone y la propia inquisición me observan bajar lentamente por las escaleras del anfiteatro, hasta la arena. A paso tranquilo, me dirijo hacia el cuerpo de Josah Buelhorn, que yace con una mueca gélida y sorprendida: el resultado del combate ha sido en parte por la habilidad de mi hermano. Josah esperaba que se rindiese al ver a Paulina amenazada, pero Drake sabe hacer muy bien una cosa. El silencio es sepulcral: todo el mundo está esperando a ver qué hago.

Deposito el cadáver de Paulina junto a su hermano mayor y cierro los ojos de Josah, con tranquilidad. Cuando me pongo en pie, me dirijo a la inquisidora Tyagha Lorend, con movimientos calmados y dicción lenta.

— Los Orovecchio hemos ganado este duelo. ¿No es así, inquisidora Lorend?

Se nota que, a pesar de su experiencia como guerrera santa, a Tyagha le cuesta articular palabra después de lo que ha ocurrido. Sin embargo, no tarda en recuperar la compostura.

— Así es, lord Orovecchio. — carraspea. — Sin tener en cuenta lo que ha ocurrido... en las gradas... vuestra casa ha resultado ganadora del duelo. El Tribunal de Beslitz declara que la Casa Buelhorn debe despojarse de sus dominios y entregarlos a la Casa Orovecchio. Los miembros supervivientes de la Casa Buelhorn serán exiliados a las tierras salvajes de Vilennea, a las Junglas de Fanghis o a trabajar como plebeyos en Los Arrozales.

Escucho con atención lo que tiene que decir. Está claro que el Imperio va a intentar no involucrarse demasiado en lo que va a suceder. Solo puedo sonreir.

— Supongo que, si Demetrius Buelhorn se niega a abrir las puertas de Altoviento, nos asistirán en el asedio. — hago una pausa para evaluar la respuesta de la inquisidora. — ¿No es así?

Antes de que pueda responder, aparece el pequeño grupo de soldados dirigidos por Alessia. El rostro de la joven palidece al ver el cuerpo encinta de Paulina yaciendo en el suelo, repleto de cuchilladas y ensangrentado. Demetrius es inteligente, pero es un cobarde. La inquisidora intenta justificar la ausencia de ayuda, apoyándose en lo sucedido con Rewill Borney. No presto demasiada atención a lo que me dice, ahora solo necesito una cosa más de ella.

— Envíe a uno de los escarífices a Piedrahundida. Pero no a uno cualquiera, necesito al Cultor de las Cicatrices. — clavo mi mirada para que sepa a qué me refiero. — Guarde los cuerpos de los Buelhorn. Consérvelos. A su debido tiempo, serán enterrados en las criptas que les corresponden. — me limpio el sudor de la frente con un pañuelo. Scheziss ha bajado lentamente desde las gradas y se ha colocado a mi espalda. No ha pronunciado palabra.



Sin más que hacer en esta polvorienta ciudad, doy una orden a mi comitiva para marcharnos hacia el hogar. La escena se cierra con un plano general del anfiteatro. Mientras la cámara va subiendo, se puede ver como los Forneustone, tan cobardes y ajenos como se han mostrado hasta ahora, se acercan tímidamente al grupo de la inquisidora. Alessia intenta hablar conmigo, pero estoy decidido. Primero quiero encontrar a mi hermano y recompensarle como se merece. Kaeduin comienza a brillar con fuerza sobre Reposo de Gaaladar.
Si un hermano cae, la familia lo recoge.

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Re: [1x06] Capítulo sexto

Mensaje por Starkvind » 17 Dic 2019, 00:10

Mientras suena «Hey, hey, my, my» de Battleme, las escenas van sucediendo.

Drake
es despertado por dos soldados Orovecchio, preocupados por la salud del campeón de la familia. En seguida intenta ponerse de nuevo en busca del miserable de Demetrius, pero logran convencerle —o arrastrarle, eso a gusto del jugador— hacia la caravana de los Orovecchio. Cuando ve a Fabrizio, supuestamente tranquilo, no duda en gritarle, increparle y gesticular, muy enfadado. No se escucha nada de lo que hablan, pero los gestos lo dicen todo. Scheziss observa, en silencio, desde el otro lado de la diligencia.

Alim regresa a su habitación. Aún se encuentra la cama deshecha después de su último encuentro con Uragana, pero una sensación incómoda le invade. Sus contactos han dejado pequeños papeles con información bajo la almohada. Claramente, son garabatos para cualquiera, pero para el ujibo es una caligrafía perfecta. Sus «pajaritos» han localizado los túneles que les pidió hace unos días: unas galerías bastante antiguas que conectan con una gran caverna bajo la Fortaleza. El rostro del hijo adoptivo de Fabrizio palidece.

La humilde ermita que han levantado los feligreses a las afueras de la Fortaleza no hace honor al Templo de Ylathia. Abelio, aún renqueante por todo lo que ha pasado, es dirigido por uno de los pocos fieles que quedan. Cuando entra en la choza, ve en el suelo a los dos compañeros de Richerento tirados en el suelo. Un líquido púrpura mana de sus bocas, semiabiertas, y su expresión es de agonía perpetua. El sufrimiento del sacerdote no cesa y no puede más que llorar desconsolado mientras su compañero, un envejecido recolector, le saca a rastras de semejante lugar maldito.

Después de la reunión de emergencia, Enyra se dirige al patio de entrenamiento a dar ejemplo con los soldados. Piedrahundida está bajo la ley marcial y nadie puede mofarse de lo que ha ocurrido con Alim. Montada a caballo, recorre la ciudad asegurándose que la grieta de la muralla y el túnel que ha aparecido en el Templo hayan sido tapados. A su lado, Leandro, sigue a su superiora atentamente. A ojos de la joven generala, la Fortaleza es inexpugnable.

Hay una enorme pila de libros que ha extraído Leezar, cuidadosamente, y se encuentra estudiando con el ceño fruncido. Tratados de medicina, vademecums procedentes de Al-Ujib y tomos gruesos escritos en idiomas ignotos, todo para encontrar una cura a la misteriosa Peste Púrpura que asola la ciudad. No había visto un individuo afectado hasta que presenció el cuerpo de Richerento, por lo que debe actuar raudo. Si ha abandonado los salones de Murodros, debe encontrar un sentido a lo que está haciendo aquí. Su dedo señala una página de los polvorientos libros «KEPHAOG NENOTOTH». Cuando levanta la vista para agarrar un pergamino y tomar notas, está ahí. Él. Con los ojos iluminados como luciérnagas.

Una puerta se abre y se ve salir a Gerad Orovecchio. Su rostro es relajado, se encuentra desnudo de cintura para arriba y está aclarando su rostro con algo de agua natural. Se encuentra en una cabaña, a la orilla de un río, y por la vegetación se podría decir que está en la linde entre los Marjales de Omudax y los Humedales infectos. Pero es de día, hace buena temperatura y se ha olvidado, un poco, de los problemas que tiene en la Fortaleza. En el interior de la casa, retozando entre las mantas de piel de oso, se encuentra un joven aprendiz, que ha sido seducido por la labia natural de Gerad. Cuando regresa con su acompañante, suspira para sentir el olor del guiso que está bullendo en la cocina. Su expresión parece decir «Esta es la vida que quiero».

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